Una mujer murió tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) de Estados Unidos, en Minneapolis (Estados Unidos). Foto: EFE/ Angel Colmenares
Una mujer murió tras recibir disparos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) de Estados Unidos, en Minneapolis (Estados Unidos). Foto: EFE/ Angel Colmenares

La muerte de una mujer por disparos de una agente del servicio de inmigración y aduanas de EEUU (ICE) durante un dispositivo contra la inmigración en Mineápolis ha convertido a esta ciudad en foco de las protestas por la violencia policial casi seis años después del caso Floyd.

Al menos ocho personas fueron detenidas este jueves durante el inicio de la segunda jornada de protestas por la muerte de una mujer estadounidense tras recibir varios disparos por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, confirmaron testigos a EFE.

Decenas de manifestantes se concentraron frente al Bishop Henry Whipple Federal Building, el edificio federal donde se encuentran los agentes antiinmigración.

“Asesinos”, “Están matando a estadounidenses”, gritaron los manifestantes a los agentes, que formaron una barrera humana para proteger los accesos al edificio.

Vídeos que circulan en redes sociales parecen contradecir la versión oficial de los hechos. Las autoridades aducen que en este caso que la fallecida, Renee Nicole Good, una mujer blanca de 37 años, puso en peligro a los agentes acosándoles con su vehículo.

La familia de Good, junto a algunos de sus vecinos, la han descrito como una mujer “amorosa” y “amable”. La ahora fallecida, vivía en la ciudad junto a su pareja y dejó a un hijo de 6 años, según diversos medios estadounidenses.

La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristie Noem, defendió el uso de la fuerza letal por parte del agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) porque aseguró que se vio amenazada su seguridad.

La propia Noem aludió a las protestas por la muerte de George Floyd, que fue asesinado por un agente de policía local el 25 de mayo de 2020 a menos de una milla de los sucesos de este miércoles, y acusó al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, y a los líderes locales de no actuar con rapidez para parar las protestas.

Floyd, afroamericano de 46 años, murió tras ser inmovilizado por un agente de policía que mantuvo la rodilla sobre su cuello durante más de nueve minutos mientras el repetía que no podía respirar.

Un vídeo grabado por una testigo contradijo la versión policial inicial y provocó protestas en Mineápolis que luego se extendieron por otras ciudades de Estados Unidos y algunas europeas.

Las protestas motivaron algunos cambios en la reglamentación sobre la actuación de la policía y consolidaron el movimiento Balck Lives Matter y la lucha contra el racismo en las fuerzas de seguridad.

La condena a 22 años y medio de prisión al agente que asesinó a Floyd y a penas menores a los otros tres agentes que participaron en el arresto convirtió el caso Floyd en un símbolo global de la lucha contra la violencia policial.

Ahora, la muerte de esta mujer se ha producido en un contexto diferente, las protestas contra las redadas que está llevando a cabo el ICE en Minéapolis, la mayor ciudad de Minnesota.

En ellas ha detenido ya a más de 1.000 migrantes, algunos de Ecuador, México y El Salvador, incluyendo más de 150 el lunes, la mayor operación migratoria en lo que va del año.

El incidente recuerda a uno similar que sucedió en septiembre pasado en Chicago, donde agentes del ICE dispararon y mataron a un mexicano de 38 años también con el argumento que “intentó conducir su vehículo” contra ellos, mientras que en octubre un hondureño murió atropellado en Virginia tras huir de oficiales migratorios.

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