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Un parque zoológico itinerante de Rusia se deshace en mimos y cuidados con su majestad, una cría de león y tigresa llamado Zar.

Tumbado sobre un sofá en el furgón del director del zoológico, este ligre con pelo beige, como los leones, y con rayas de tigre espera con impaciencia su biberón de leche.

"No lo dejamos en una jaula, hace demasiado frío afuera. Se queda aquí, con nosotros, incluso duerme en nuestra cama", cuenta a la AFP el director, Erik Airapetian.

Zar nació el 11 de noviembre durante una gira del zoológico por la región de Rostov del Don (sur) y se alimenta de leche de cabra. Bebe alrededor de un litro diario.

Su madre, Princesa, única tigresa del zoológico, no quedó bien del parto y no puede amamantarlo. Parió tres ligres, de los que sólo sobrevivió Zar, según Airapetian.

"Los híbridos como estos son muy raros, y generalmente son más débiles que los cachorros de león o de tigres", explica a la AFP Dimitri Miloserdov, investigador del Museo Darwin de Moscú. Además los machos son "estériles".

"Pero si se les cuida bien pueden crecer y vivir mucho tiempo", precisa.

La administración del zoológico es muy consciente de ello. Zar come en cuanto tiene hambre, duerme 16 horas diarias y juega cuando se le antoja.

"Todos nos ocupamos de él, estamos muy orgullosos de tener este pequeño tesoro. ¡Nuestro león con rayas es único!", exclama Airapetian, entusiasmado.

La tigresa no tiene acceso al cachorro y el león César, su padre, tampoco.

El ligre, de dos meses y medio y unos 5 kilos de peso, "es todavía demasiado pequeño y frágil" para conocer a sus padres, insiste Airapetian.

AMOR IMPROBABLE

Princesa y César ocupaban desde hace años dos jaulas contiguas y "estaban acostumbrados el uno al otro", explica el director del zoológico.

Cuando la tigresa entró en celo, la administración se enfrentó a un dilema: proponerle a César, a falta de un tigre, o tener que vérselas con el temido furor de Princesa.

"Nos atrevimos a entreabrir el cierre entre las dos jaulas, y al ver que todo transcurría bien, nos arriesgamos a dejarlos a solas", relata Airapetian.

Cuando la tigresa quedó preñada, "¡estábamos tan felices!", recuerda.

"¡Un ligre es algo tan raro! Actualmente no hay más que una veintena en el mundo!", exclama este hombre corpulento, con un entusiasmo casi infantil.

Los ligres, al igual que los tigones (cachorros de leona y tigre) sólo pueden nacer en cautiverio, recuerda Miloserdov.

"Estos híbridos no se encuentran en un entorno salvaje", más que nada -explica- porque los leones viven en África y los tigres en las junglas de Asia.

"Únicamente se cruzan en India, pero incluso allí, sus periodos de celo son muy diferentes", añade la fuente.

Por el momento el tamaño de Zar no supera el de un gato grande y "suele dormir en mis brazos", cuenta Airapetian. "Cuando nuestro pequeño rey haya crecido, pesará seguramente más que sus padres".

Los ligres pueden superar los 400 kilos, 100 más que un tigre y 150 más que un león.

En Estados Unidos el ligre Hércules, de 418 kilos y 3,33 metros, está inscrito en el Libro Guinness de los récords como el felino más grande del mundo.

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