El sumo pontífice León XIV pidió cesar las operaciones bélicas en Medio Oriente, en el contexto de la guerra que enfrenta a Estados Unidos, Israel e Irán. Originario de Chicago, el obispo de Roma destacó el sufrimiento prolongado de los habitantes locales durante las últimas dos semanas desde el inicio de la escalada armada.
Tras la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano durante la mañana dominical, el líder espiritual se dirigió a los implicados en la disputa con un llamado explícito a la desmovilización. Su intervención pública busca apelar a un consenso mundial para pausar las acciones violentas en la región.
“En nombre de los cristianos y de todas las mujeres y hombres de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables del conflicto: ¡Alto el fuego!”, proclamó.
El obispo de Roma argumentó en su homilía que la confrontación perpetua no garantiza el sendero hacia la equidad ni la armonía social que anhelan las comunidades afectadas.
Situación de Líbano
León XIV dedicó parte de su mensaje a interceder por aquellos que han experimentado pérdidas irreparables o han tenido que abandonar sus moradas por la intensidad del combate.
El sumo pontífce expresó particular inquietud por el deterioro de la situación en Líbano, donde los choques entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa de Israel han provocado alrededor de mil fallecidos. Casi un millón de personas han devenido desplazados internos en busca de seguridad lejos de las zonas de bombardeo.
En su alocución, el Papa abogó por los mecanismos de negociación que puedan fortalecer a las instituciones libanesas en la resolución de su emergencia multifacética.
“La situación en el Líbano es motivo de gran preocupación. Espero que existan vías de diálogo que permitan apoyar a las autoridades del país en la implementación de soluciones duraderas a la grave crisis actual, en beneficio de todos los libaneses”, manifestó.
Matteo Bruni, portavoz de la Oficina de Prensa vaticana, informó sobre el cambio de domicilio del pontífice ocurrido el sábado 14 de marzo hacia el Palacio Apostólico. El traslado involucró a su círculo de asesores más inmediatos, dejando atrás el Palacio del Santo Oficio donde residía previamente.
La nueva morada, sometida a recientes intervenciones de remodelación, incorpora espacios funcionales como el estudio desde donde el Papa saluda a los peregrinos durante el rezo semanal. Adicionalmente, dispone de una biblioteca para reflexión teológica y una capilla dedicada al culto privado.





