El papa León XIV pidió detener con urgencia toda forma de violencia que afecte a las mujeres, al recordar que millones de ellas continúan sufriendo agresiones y discriminación en distintos ámbitos de la sociedad. El Sumo Pontífice advirtió que este problema sigue siendo una herida abierta que requiere compromiso y acción colectiva.
Durante su mensaje posterior al rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, el líder de la Iglesia Católica reflexionó sobre las desigualdades de género que persisten en el mundo. Su pronunciamiento coincidió con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una fecha que invita a reconocer su papel en la construcción de sociedades más justas.
El pontífice amplió su postura en una carta difundida por la revista italiana Piazza San Pietro, donde manifestó su profunda preocupación por la violencia machista. En este documento la describió como “un problema que genera gran sufrimiento” y que, pese a los avances sociales, continúa afectando a comunidades en todos los continentes.
León XIV remarcó que la tolerancia hacia cualquier forma de agresión es una expresión de complicidad frente al maltrato. En esa línea, expresó que “nunca se debe subestimar un acto violento y no debemos tener miedo de denunciarlo, incluido ese clima que lo justifica o que atenúa o niega las responsabilidades”.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el papa profundizó en su mensaje de igualdad y justicia. Señaló que “muchas mujeres, desde la infancia, siguen siendo discriminadas y sufren diversas formas de violencia”, una realidad que aún no encuentra respuesta contundente en distintos países.
El pontífice hizo un llamado a renovar el compromiso colectivo en defensa de la dignidad humana. Insistió en que es momento de “reconocer la igual dignidad de todas las personas” y de impulsar acciones que garanticen condiciones seguras y equitativas para las mujeres.
En su discurso, León XIV destacó que las mujeres representan una voz que interpela las estructuras de poder y los patrones culturales que perpetúan el abuso. Consideró que son un “signo de contradicción” dentro de una sociedad que atraviesa una etapa de confusión e incertidumbre.
El obispo de Roma lamentó que esta fortaleza, en muchas ocasiones, las convierta en blanco de ataques.
“Quizás esta sea también la razón por la que muchas son atacadas y asesinadas”, expresó durante su intervención.





