El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Mojtaba Jamenei, recién asumido como líder supremo de Irán tras la muerte de su padre Alí Jamenei, sufrió heridas graves que lo dejaron probablemente desfigurado en los ataques militares iniciados por Washington e Israel. El funcionario del Pentágono ofreció estas declaraciones durante una conferencia de prensa en la que cuestionó la legitimidad del nuevo ayatolá y el formato de su primer pronunciamiento oficial.
Hegseth destacó que el mensaje debut del hijo del fallecido líder religioso se limitó a un comunicado escrito sin registro audiovisual. El responsable de la defensa estadounidense interpretó esa elección como evidencia de las secuelas físicas que padece el nuevo gobernante iraní.
Al referirse al contenido del anuncio y a la capacidad técnica del régimen, el secretario de Guerra ironizó sobre la ausencia de grabación de voz o imagen del ayatolá. Sostuvo que Irán posee cámaras y equipos de grabación sofisticados, pero optó por esa modalidad limitada por razones que resultarían evidentes para los observadores internacionales.
El alto funcionario estadounidense también cuestionó la autoridad moral del nuevo líder supremo. Señaló que Jamenei habla de unidad nacional después de haber ordenado la represión violenta contra decenas de miles de manifestantes en las protestas que se extendieron desde finales del año pasado hasta el estallido del conflicto armado el 28 de febrero.
Hegseth afirmó que el nuevo ayatolá vive con temor permanente ante la intensidad de la ofensiva militar de la coalición. Añadió que gran parte de su familia, incluido el anterior líder supremo, pereció en los bombardeos sistemáticos que han diezmado las capacidades defensivas del régimen teocrático.
El Pentágono sostiene que Irán se encuentra sin defensas aéreas efectivas tras recibir 15.000 bombardeos diarios desde el inicio de la guerra. Esa situación de vulnerabilidad extrema habría motivado la decisión del nuevo líder de evitar apariciones públicas en video.
En su primer mensaje oficial como máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica, Mojtaba Jamenei adoptó un tono de confrontación abierta contra Estados Unidos e Israel. El texto se leyó en la televisión estatal iraní mientras se mostraban la bandera nacional y una fotografía estática del ayatolá.
El comunicado contenía amenazas directas contra las bases militares estadounidenses en Oriente Medio. El nuevo líder supremo exigió mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz como medida de represalia.
Jamenei prometió vengar la muerte de los que calificó como mártires de la causa islámica. Su mensaje buscaba proyectar cohesión interna en un momento de máxima debilidad militar para el régimen.
El pronunciamiento se transmitió mediante una presentadora oficial en horario prime de la televisión estatal. La ausencia de la voz del líder y la imagen fija reforzaron las interpretaciones de Washington sobre su estado físico comprometido.





