Una intensa tormenta invernal avanzó desde el sur y el centro hacia el noreste de Estados Unidos, dejando a unos 700.000 clientes sin servicio eléctrico y generando graves interrupciones en el transporte, además de un masivo acopio de suministros por parte de la población.
En total, 20 estados y la capital Washington D. C. declararon el estado de emergencia ante la magnitud del fenómeno meteorológico.
Cortes de energía en el sur del país
De acuerdo con el portal de monitoreo PowerOutage.com, la mayor cantidad de interrupciones se concentró en el sur del país, donde la tormenta comenzó el sábado.
- Tennessee: cerca de 250.000 clientes sin electricidad
- Texas, Misisipi y Luisiana: más de 100.000 cortes cada uno
- También se reportaron decenas de miles de hogares afectados en Kentucky y Georgia
Advertencia por hielo y recongelamiento
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió que los impactos de la nieve y la aguanieve persistirán durante los próximos días.
“Las rondas de recongelación mantendrán las superficies heladas y peligrosas tanto para conducir como para caminar”, señaló la entidad, que alertó además sobre posibles cortes de electricidad prolongados y daños a árboles.
Transporte aéreo colapsado
Las condiciones climáticas extremas provocaron la cancelación de más de 14.000 vuelos durante el fin de semana, mientras que miles más registraron retrasos, según datos del sitio especializado FlightAware.
Aeropuertos de Washington, Filadelfia y Nueva York reportaron la suspensión de la mayoría de sus operaciones, mientras que las oficinas federales permanecerán cerradas de forma preventiva el lunes.
Llamado de las autoridades
Las autoridades estatales desde Texas hasta Carolina del Norte y Nueva York instaron a los ciudadanos a permanecer en casa.
“Eviten las carreteras salvo que sea absolutamente necesario”, publicó la División de Manejo de Emergencias de Texas en redes sociales.
El presidente Donald Trump, desde la Casa Blanca, señaló que su administración mantiene contacto con los estados afectados y pidió a la población mantenerse a salvo y abrigada.
Frío extremo y fenómeno climático
El NWS calificó la tormenta como “inusualmente extensa y de larga duración”, atribuida a una masa de aire ártico procedente de Canadá.
Científicos explican que las perturbaciones del vórtice polar —que permiten el ingreso de aire ártico a Estados Unidos— se han vuelto más frecuentes en las últimas dos décadas, posiblemente debido al calentamiento acelerado del Ártico.
Tras el paso de la tormenta, se prevén temperaturas extremas durante al menos una semana, con sensaciones térmicas que podrían descender por debajo de –45 °C en algunas zonas.





