La plaga de “mochasueldos” sigue creciendo en el Congreso. Ahora tenemos una sexta integrante de esa cofradía de la vergüenza llamada Mary Acuña, sí, hermana del dueño de Alianza para el Progreso (APP), César Acuña, quien no solo pasará a la historia por su célebre frase “plata como cancha”, sino por estar al frente de un partido político, por llamarlo de alguna manera, que en los últimos años se ha dedicado a llenar de prontuariados e impresentables a nuestra política.
El viernes por la noche el programa “Beto a saber” nos trajo el indignante caso de Mary Acuña, de quien solo se sabía que era hermana del actual gobernador de La Libertad y que representa a Lambayeque, pues su “trayectoria” como legisladora ha sido absolutamente irrelevante. Ahora ha saltado a la fama por apropiarse de parte del sueldo de uno de sus trabajadores bajo la misma modalidad aplicada por las otras “mochasueldo” conocidas en los últimos días, dos de las cuales también son de APP.
Estoy seguro que esta forma de robo de parte de ciertos congresistas impresentables hacia sus empleados que se ven obligados a darles parte de sus sueldos para no ser despedidos, se sustenta en la impunidad que ronda a estas acciones que según sabemos los peruanos, se han venido cometiendo desde hace por lo menos dos décadas. De haberse desaforado y metido a la cárcel a alguno de estos, es evidente que a varios se les habrían quitado las ganas de quedarse con plata ajena.
Sería bueno que la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) y la Fiscalía se unan y hagan una campaña en el Congreso, a fin de que los trabajadores extorsionados por congresistas puedan denunciarlos. Algo se tiene que hacer para frenar esta plaga de sinvergüenzas. Solo en las últimas semanas hemos conocido seis casos, tres de ellos en APP, el partido de Acuña siempre copado de gente dudosa como el general “gasolinero” Edwin Donayre, el acusado de violación Freddy Díaz o Humberto Acuña, sentenciado por un delito cometido cuando era gobernador de Lambayeque.
Si no les alcanza el sueldo que les paga el Congreso, pues dedíquense a otra cosa. En el caso de la señora Acuña, ella pertenece a una de las familias con más recursos económicos en el Perú, por lo que resulta cruel que haya estado pidiendo mil soles o menos a uno de sus empleados. Una verdadera vergüenza por donde se mire. Y ahora qué dirá el dueño de APP, ¿qué no la conoce?, ¿que los lambayecanos tienen la culpa por elegirla? ¿que es un complot contra su partido?




