Alguien debería avisar a los congresistas oficialistas que han sido elegidos para representar, fiscalizar y legislar en favor de los todos los peruanos, y no para utilizar sus escaños como si fueran una chaveta en contra de todo aquel que tenga la “osadía” de investigar el accionar de un presidente como Pedro Castillo, que tiene abiertas seis pesquisas por presuntos actos de corrupción que también comprometen a sus parientes, amigos y paisanos.
La semana pasada la bancada de Perú Libre presentó una acusación constitucional contra la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, por los presuntos delitos de abuso de autoridad y obstrucción a la justicia, en momentos en que la titular del Ministerio Público ha puesto bajo la lupa al mandatario que tiene a parte de su entorno prófugo o tras las rejas por actos que van saliendo a la luz y que nos ilustran cómo operaba la llamada “Chota nostra”.
La acusación contra Benavides fue tan mal presentada que posiblemente acabe en el archivo. Además, no cuenta con respaldo de otras agrupaciones políticas, pero muestra cómo los oficialistas usan sus bancadas para blindar a un mandatario en problemas. Se llenan la boca diciendo que todo debe investigarse, pero desde el Congreso ponen zancadillas para salvar a un presidente que de no ser por su investidura, por lo menos tendría que estar hoy bajo detención preventiva.
De otro lado, a través del congresista Segundo Montalvo se ha presentado un proyecto de ley para incrementar las penas por delitos contra el honor, con lo que en la práctica un juez podría mandarse a prisión efectiva a cualquier periodista incómodo a quienes hoy están en el poder. Obviamente están tratando de evitar que los medios hagan su trabajo y pongan luces sobre un régimen corrupto, aparte de incapaz. Pero hay más.
En las últimas horas el legislador del también oficialista Bloque Magisterial, Pasión Dávila, está pidiendo que se cite a la Comisión de Fiscalización al coronel Harvey Colchado, a la fiscal a cargo del caso que implica al profesor Castillo, Marita Barreto, y a la propia fiscal de la Nación. ¿Qué significa esto? ¿Quieren meterles miedo? ¿Intimidarlos para que no choquen con quien el Ministerio Público sindica como el cabecilla de la banda? ¿Para eso usan sus curules?




