Empieza el 2026, un año clave en el que los peruanos debemos elegir de manera responsable e informada al nuevo presidente y a senadores y diputados del Congreso; pero además en el mes de octubre a nuevas autoridades regionales y municipales. El camino está claro. Requerimos políticas que impulsen de manera firme el crecimiento, la inversión privada, el empleo y el desarrollo social. No hay espacio para populismo ni para la improvisación. Menos aún para sacar del sombrero recetas que ya probaron ser fallidas.

En lo económico, el 2026 trae cifras muy alentadoras. Se revisó al alza la proyección de crecimiento del PBI, de 2.9% a 3.0% “debido a un mejor entorno internacional y el impulso que viene mostrando el gasto privado, lo que favorecerá la actividad no primaria, además de una recuperación de la pesca”.

La variabilidad climática es lo que determina la actividad pesquera. Esperemos condiciones estables que permitan un aprovechamiento sostenible y exitoso de las temporadas de pesca de anchoveta, atún, jurel y caballa. Además, con la ciencia siempre al centro como base de la gestión de las pesquerías.

El Ministerio de la Producción ya autorizo el inicio de la primera temporada de pesca en la zona sur. Sin embargo, en los últimos años la pesca industrial de anchoveta en dicha zona no ha tenido el impacto necesario para reactivar los empleos y la cadena productiva. Los ajustes normativos son necesarios para prender todos los motores de la pesca. La zona sur no se puede quedar atrás.

Desde la Sociedad Nacional de Pesquería reafirmamos nuestro compromiso para continuar impulsando en el 2026 el liderazgo mundial y crecimiento sostenible de la pesca industrial en el Perú para que siga siendo ese motor de desarrollo económico y social que dinamiza nuestras comunidades portuarias.