Esta semana, en sesión de la Comisión de Presupuesto del Congreso, un diputado preguntó cuáles han sido los beneficios para el Perú de su relación comercial con EE. UU. La escena se hizo viral por sus dificultades para leer una cifra. Pero eso fue casi anecdótico. La pregunta posterior resultó más reveladora. Comerciar no es un partido de fútbol donde exportar es meter goles e importar recibirlos. EE. UU. es uno de nuestros principales socios. En 2025, el intercambio de bienes alcanzó unos US$ 21,000 millones. Solo en el primer semestre de 2026, nuestras exportaciones hacia ese mercado sumaron US$ 4,863 millones, 15.4% más que un año antes. Allí encontraron mercado uvas, arándanos, espárragos, textiles y muchas otras exportaciones que generan producción y empleo en el Perú. Pero también compramos combustibles, maquinaria e insumos necesarios para producir. Incluso importamos algodón estadounidense que nuestra industria transforma en prendas que vende aquí o vuelve a exportar. Ese también es un beneficio del comercio. Importar nos permite acceder a bienes, insumos y tecnología que no producimos o que otros producen de manera más eficiente. El saldo de una balanza comercial no determina quién ganó y quién perdió. Compramos aquello que necesitamos y vendemos aquello en lo que somos competitivos. Después de 17 años de vigencia del TLC con EE. UU., quizá convendría investigar esos beneficios antes de preguntarse si existen. Lo invitamos a leer el Semanario de ComexPerú: encontrará abundante información sobre comercio exterior y políticas públicas. Es gratuito. Y, de paso, quizá la próxima cifra resulte más fácil de leer.

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