Una de las alternativas de la oposición representada en el Congreso para retirar a algunos personajes impresentables del gabinete del premier Guido Bellido sin negarle la confianza a este último y facilitar un eventual cierre del Poder Legislativo -tal como ha anunciado Guillermo Bermejo-, consiste en censurar a sus ministros, uno por uno, a fin de que el manejo del país no siga en manos de tantos sujetos que poco o nada pueden aportar a un país en crisis.

Si este va a ser el camino, bien haría el Congreso por comenzar por dos ministros que en verdad son personajes que jamás debieron ponerse el fajín, ni para una fiesta de disfraces. Me refiero, en primer lugar, al titular de Transportes y Comunicaciones (MTC), Juan Francisco Silva; y al canciller Héctor Béjar, quien 41 años después de la irrupción de Sendero Luminoso en el Perú, sigue creyendo que fue un invento de los gringos para desprestigiar y dividir a la izquierda a la que pertenece.

En el caso del MTC, desde que dicho ministro fue nombrado solo se ha dedicado a hacer noticia por sus dudosos antecedentes como dueño de una combi pirata y sus papeletas por infracciones de tránsito, y por el nombramiento en su sector de gente descalificada y dudosa para ocupar diversos cargos. Cómo será de grave la cosa, que este mismo gobierno precario se ha visto en la obligación de sacar al día siguiente a algunos de estos personajes. El problema ya no son estas personas, sino el titular de la cartera.

De otro lado está el canciller Béjar, un exguerrillero y exrecluso indultado por el general Juan “Chino” Velasco para ponerlo a servir a su dictadura. Se trata de un hombre formado en La Habana para tomar el poder por las armas que ha llegado a Torre Tagle a ejecutar la política exterior del régimen comunista de Pedro Castillo y Vladimir Cerrón, basada en acercarnos a tiranías impresentables como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua. De vuelta a los tiempos jurásicos.

Si la estrategia de la oposición es sacar de a pocos a los ministros, bien harían en comenzar por los dos mencionados. Son los más descalificados de todo un equipo donde el jefe, Guido Bellido, es un investigado por nexos con Sendero Luminoso y “Los dinámicos del centro”, cuyo único “mérito” es ser parte del partido que lamentablemente ganó las elecciones con los votos de muchos que hoy ya andan espantados por lo que le han hecho a su país.