El defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, demostrando una vez más que el cargo le ha quedado inmenso desde el primer día, ha decidido meter la mano donde no debe, al tratar de torpedear los esfuerzos que se hacen desde el Poder Ejecutivo para reestructurar la quebrada Petroperú, a fin de que no siga subsistiendo artificialmente y pagando jugosos sueldos a la planilla dorada con dinero que sale del bolsillo de todos los peruanos, y que bien podría destinarse a atender otras necesidades.

Si algo bueno podrá mostrar en el futuro el gobierno transitorio de José Jerí, va a ser sin duda el haber adoptado la decisión política de reestructurar ese cadáver que es la petrolera estatal y tomar medidas drásticas contra el despilfarro, que parte de los jugosos sueldos y bonos que se pagan con plata de todos los peruanos, pues la compañía no genera recursos. Al contrario, los pierde en cada minutos que pasa. Lo señalan claramente todos los estudios y auditorías llevadas a cabo.

Lo que está tratando de hacer Gutiérrez es que el país siga botando la plata al tacho de la basura, tal como lo hizo con la construcción de la elefantiásica e inútil nueva Refinería de Talara, precisamente durante el gobierno “nacionalista” del hoy recluso Ollanta Humala, al que disciplinadamente sirvió el actual defensor como legislador. ¿Lo recuerdan? No hay duda que la “ideología” caduca pesa más que la noción de realidad basada el estudios técnicos y las necesidades de la gente.

Pero no se podía esperar otra cosa de quien fue abogado del prófugo Vladimir Cerrón y escudero vergonzante de la también evadida de la justicia Nadine Heredia, que son de esos “revolucionarios” de bolsillo a los que les gusta hacer populismo con plata ajena. En este caso, al tratar de impedir que se toque Petroperú mediante una demanda presentada ante el Tribunal Constitucional, el defensor elegido a propuesta de Perú Libre está sacando cara por las gollerías de la planilla de la empresa, que la financiamos con nuestros tributos.

Si Gutiérrez quiere seguir manteniendo Petroperú tal como está –quebrada pero pagando sueldos de ensueño–, que mejor pida que se le recorte el presupuesto a la Defensoría del Pueblo, que desde iniciada su gestión de poco o nada sirve, salvo para abogar por el fallido partido del asesino Antauro Humala y por los intereses de su exjefa Nadine Heredia. Qué gran error cometió este Congreso de “mochasueldos” y “niños” al elegir a este personaje en un cargo que algún día fue relevante para el ciudadano.

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