Opinión

EL DÍA DEL MAESTRO EN EL PERÚ Y EN AMÉRICA

Hay maestros muy talentosos y verdaderos estudiosos e investigadores que hay que premiar permanentemente

06 de Julio del 2019 - 07:35 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hoy en todo el Perú celebramos el Día del Maestro. Lo hacemos en esta fecha desde 1953 en que fue instituido por el general Manuel A. Odría (1948-1956), que llevó adelante las construcciones de grandes colegios, obras criticadas en esa época por considerarlas una exageración. Con los años le dieron la razón, pues en las décadas siguientes al sobrevenir las migraciones a Lima, las familias se esforzaban al máximo para que sus hijos alcanzaran una vacante en las llamadas unidades piloto del país, como la Gran Unidad Escolar Ricardo Palma de Surquillo, donde estudié con grandes maestros, como estoy seguro lo sigue habiendo en muchos colegios públicos y privados del país. Se decidió ese día en reconocimiento a la fundación, el 6 de julio de 1822 por el Libertador Don José de San Martín, de la primera Escuela Normal de Varones en el Perú. En muchos países del continente se adoptó el 11 de setiembre, en recuerdo del día del fallecimiento del educador y presidente de Argentina, Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). En efecto, había sido en el marco de la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Américas, celebrada en Panamá en 1943 -gobernaba el Perú Manuel Prado Ugarteche (1939-1945)-, en que se decidió unificar la celebración en el continente en lo que sería el Día Panamericano del Maestro. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - Unesco (1945), estableció el 5 de octubre como Día Mundial de los Docentes. Fechas distintas, pero sirva la oportunidad para rendir homenaje particularmente a los maestros del Perú agrupados en sus diversos gremios, que trabajan con vocación y dedicación esforzada.

Hay maestros muy talentosos y verdaderos estudiosos e investigadores que hay que premiar permanentemente, pero también los hay aquellos que requieren capacitación, porque las aulas son el espacio de la santificación del conocimiento y ninguno puede ingresar en ellas sin haber preparado su clase; pero, además, también existen -quizás sean los menos- los profesores del confort, del statu quo, los conformistas. Estos últimos deben voluntariamente dejar la docencia y, si acaso no lo hacen, una evaluación lo hará inexorablemente. ¡Feliz día para los docentes del Perú y de América!

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