A un mes y un día de las elecciones, una de las principales novedades es el leve crecimiento de Keiko Fujimori (10,7%), lo que la ha catapultado al primer lugar por encima de Rafael López Aliaga (10%), lo que significaría, si la tendencia se consolida, que estará en la segunda vuelta, algo que no deja de ser peligroso.
El tema de ha analizado con mucha recurrencia en los últimos 20 años, en los cuales la hija de Alberto Fujimori ha perdido con quien se le pusiera enfrente, lo que incluyó a un analfabeto funcional, con simpatías con el Conare Sutep y que se erigió como el símbolo más descarnado de la debacle por la que atraviesa el sector magisterial del país.
La pregunta entonces es si Keiko perdió frente a Pedro Castillo, ¿contra quién perderá esta vez si llega a segunda vuelta?
Es cierto, y hay que decirlo, que el fujimorismo ha sido víctima de la maquinaria ideológica más demoledora de todos los tiempos. Esa industria produjo sus mayores volúmenes de odio en cada quinquenio, hasta lograr que el inminente triunfo electoral de la primogénita de Alberto se vuelque en las postrimerías por un puñado de votos.
Ese antifujimorismo está más vigente que nunca y ha llevado a que el antivoto de Keiko alcance este 2026 un bárbaro 52%, una cifra que hace inviable su triunfo en segunda vuelta.
Pero hay que decir también que si Keiko pierde esta vez, será su absoluta responsabilidad. Ese antivoto merecía un trabajo político de largo plazo y un plan estratégico que debió haber iniciado el 2021, inmediatamente después de perder.
Bases regionales de Fuerza Popular, visitas al sur, ponencias, asistencia social, promoción de las ideas libertarias, trabajo de recordación sobre el legado de Alberto Fujimori, adiestramiento político y una labor esforzada, constante y descentralizada debieron llevarla, estos último 5 años, a trabajar para erradicar o disminuir ese venenoso antivoto. ¿Lo hizo? Nadie con ese antecedente puede aspirar a ganar con los brazos cruzados en cada elección y solo dedicada a cobrar su sueldo como presidenta del partido.




