Es de esperarse que no haya “interferencias” ni “presiones” de por medio y que todo el peso de la ley caiga sobre el diputado izquierdista Julián Pérez Mallqui, quien por esas cosas que solo suceden en el Perú, fue incluido en la lista de candidatos al Poder Legislativo de un partido político –en este caso Juntos por el Perú–, y logró ser elegido padre de la patria a pesar de que el sujeto arrastraba un verdadero prontuario que incluye el paso por la cárcel por haber atropellado ebrio a dos personas en Pichari, Cusco.

No ha pasado ni una semana de haber asumido funciones como diputado con un juramento propio de revolucionario de medio pelo, y ya tenemos a este impresentanle detenido en una comisaría, a donde llegó tras ser detenido en flagrancia por agredir a una mujer en el distrito limeño de San Miguel. Lo positivo es que desde hace unos años se logró que la inmunidad parlamentaria no tenga efecto cuando se trate de presuntos delitos comunes cometidos fuera de la función para la que fueron elegidos los implicados.

En realidad, no debería llamar la atención que el partido de Roberto Sánchez haya reclutado como candidato al Legislativo a un sujeto que es un verdadero peligro público, a juzgar por antecedentes. Lo señalo porque Juntos por el Perú hizo campaña al lado de un criminal como Antauro Humala y postuló a varios elementos cercanos a bandas terroristas. Y la cereza en el pastel avinagrado: su razón de ser es lograr la libertad de un golpista y ladrón como Pedro Castillo.

Por ahora Juntos por el Perú ha tratado de pasar por agua tibia este indignante y vergonzante suceso. El senador Hugo Ccahuana ha intentado minimizar lo sucedido, mientras que la agrupación política ha dicho que tomarán medidas conforme a los resultados de las investigaciones. Claro, a la senadora Silvana Robles la pasaron por la moledora de carne a la primera por no mostrar su voto para la elección de la Mesa Directiva, sin proceso ni pesquisa de por medio.

Para los que inocentemente creyeron que este Congreso sería mejor que el anterior plagado de delincuentes y sinvergüenzas, ahí tienen a Pérez Mallqui; a su colega Bladimir Sonco, de Ahora Nación, que hace poco amenazó en Juliaca a un trabajador que fue a cortarle el servicio de agua por falta de pago; y a Iber Maraví (Juntos por el Perú), que usó su investidura de senador para fungir de agitador en la Plaza San Martín. Y eso que recién empiezan.

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