Parece que Perú Libre es consciente que su sueño de tener una nueva Constitución a la medida con su vocación antidemocrática y totalitaria (ver ideario presentado en 2021), no podrá realizarse, por lo que ahora han presentado un proyecto de ley que busca cambiar siete artículos relacionados al capítulo económico de la actual Carta Magna, que es lo que realmente interesa a quienes aspiran con ver al país convertido al “socialismo del siglo XXI”.

El proyecto de Américo Gonza busca dar al Estado un “rol empresarial” más importante incluso que el del sector privado, con lo que directamente estaríamos volviendo a los años 70 y 80 en que los servicios dados por las compañías estatales eran un fracaso, solo generaban millonarias pérdidas a todos los peruanos y eran focos de corrupción donde todos los “amigos” del gobierno de turno y los que tenían carnet del partido oficialista hacían lo que les daba la gana.

Un lamentable rezago que tenemos hasta hoy del “rol empresarial” del Estado lo vemos con Petroperú, que terminó de hundirse en el gobierno de Pedro Castillo en medio de denuncias de que hasta hubo coimas por el nombramiento del presidente del directorio y a su vez gerente general. Para evitar que muera ahogada por la deuda de la Refinería de Talara, cada cierto tiempo el fisco, con nuestra plata, tiene que inyectarle recursos.

Es evidente que el proyecto de Perú Libre no pasará ni siquiera de una comisión parlamentaria algo sensata, pero muestra que los ahijados de Vladimir Cerrón siguen soñando con un modelo económico cubano y venezolano que ya fracasó hace más de 40 años. Era cuando el Estado se metía en todas las actividades económicas pese a hacerlo mal y con boyante corrupción, algo que la actual Carta Magna impide expresamente.

Si Castillo, sus sobrinos, amigotes y paisanos hicieron lo que hicieron con un aparato estatal relativamente pequeño y centrado solo en ministerios, ¿imaginan lo que hubiera pasado si el Estado hubiese estado a cargo de la minería, la telefonía, la aviación civil, el transporte urbano de pasajeros, el turismo, los mercados y hasta la venta de arroz y azúcar como en los años 80, tal como lo sueña hoy Perú Libre? De terror.

Es evidente que el proyecto de Perú Libre no pasará ni siquiera de una comisión parlamentaria