Las elecciones generales de este año están dejando en claro, una vez más, que nuestro arcaico sistema electoral tiene que ser modernizado para no seguir con plazos tan extensos como los visto en este proceso que va llegando a su fin, pues eso no hace más que generar incertidumbre e inestabilidad por demoras que se solucionarían con voluntad política y un poco de tecnología como la que usan países vecinos.

En el caso de la primera vuelta electoral llevada a cabo el 12 de abril, los resultados oficiales de la elección presidencial se conocieron recién un mes después, en la quincena de mayo, mientras que la proclamación de los ciudadanos que alcanzaron escaños como senadores y diputados aún ni tiene fecha, luego de casi dos meses del proceso. Parece que no se han dado cuenta que estamos en el siglo XXI.

Con la segunda vuelta del último domingo, pese a lo simple del proceso al haber solo dos candidatos, las autoridades electorales han indicado que los resultados oficiales recién los conoceremos el 15 de julio, es decir, en cinco semanas, y cuando falten apenas dos semanas para la toma de mando de quien haya ganado.

Hace pocas semanas hemos visto cómo los resultados de la primera vuelta electoral en Colombia se conocían en la noche del mismo día de los comicios. ¿Y acá? Seguimos usando papel, lapicero y llevando material electoral en físico. Sin duda nos quedamos en los años 70 y 80.