La reciente censura de José Jerí como presidente del Congreso de la República lo obligó a dejar el cargo de presidente de la república provisional, lo que ha abierto la puerta a dos escenarios inéditos en nuestra frágil institucionalidad.
¿Qué habría ocurrido si un candidato a diputado, senador o incluso presidente postulara a la presidencia del Parlamento, la ganara y, en consecuencia, asumiera la jefatura de Gobierno? o ¿Qué pasaría si un candidato, en plena campaña electoral, asumiera un ministerio?
Lo cierto es que no existe un impedimento constitucional ni legal expreso que prohíba ejercer la Presidencia del Congreso, la Presidencia de la República por transición constitucional o un ministerio de Estado y, a la vez, mantener una candidatura electoral; más aún cuando el plazo legal para renunciar a dichas candidaturas ya ha precluido. Esta situación revela la complejidad institucional y los vacíos normativos que podrían activarse ante un eventual cambio de gobierno en la antesala de las Elecciones Generales de 2026.
En este contexto, resulta casi obligatorio reforzar la salvaguarda del principio de neutralidad, que podría verse comprometido en escenarios inéditos donde altas autoridades del Ejecutivo sean simultáneamente candidatos. La magnitud de la actual inestabilidad política convierte en plausibles situaciones, que hasta hace poco parecían meramente hipotéticos; por lo que resulta deseable que la tan ansiada estabilidad institucional deje de ser un objetivo esquivo y se materialice finalmente en el país.




