Tres años han transcurrido desde aquel 9 de enero del asesinato de 18 personas en Juliaca, asesinados por movilizarse defendiendo su derecho a elegir presidente y por respeto social y político. La Asociación de Familiares de Mártires y Víctimas realizó actividades como misa, caminata y movilización.
Investigar y sancionar a los responsables de la orden de “reprimir terroristas que querían tomar el aeropuerto de Juliaca” siempre fue lento y tortuoso, y hoy el fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, desactiva el equipo encargado. Ni antes ni ahora se busca conocer la verdad y sancionar a los responsables, para alcanzar un mínimo de justicia a los deudos.
Pese a la censura inicial, el documental Urariy del director Javier Corcuera está en los cines. Apoyémoslo y divulguemos la verdad de los hechos. Como dice su nombre: Escuchen.
Recordemos que las movilizaciones del sur tienen historia. En diciembre de 1923, alrededor de 2000 campesinos fueron masacrados por exigir educación y proclamar como su presidente a Carlos Condorena. Recordamos a los “Mártires del 4 de Noviembre”, cinco asesinados en 1965 cuando rechazaban el centralismo y a Javier Alva Orlandini, ministro de Acción Popular. Recordamos la recuperación exitosa de un millón de hectáreas para las comunidades tras la masiva movilización campesina y comunera con la Federación departamental encabezando. Recordamos la derrota política de Sendero Luminoso en Puno.
Las movilizaciones históricas anuncian luchas futuras por demandas sin resolver y la desigualdad extrema persistente. Buscamos un Perú diferente, es una batalla de largo aliento y en ella, venceremos.




