Estados Unidos e Israel atacaron, el 28 de febrero, Teherán y otras ciudades iraníes, mataron a Alí Jamenei, líder supremo iraní, y más de 550 personas, 155 de ellas en una escuela en Minab. Las bombas y misiles de esta alianza han impactado en barrios densamente poblados y el hospital Ghandi, siendo civiles la mayoría de víctimas.
Irán respondió atacando bases militares norteamericana instaladas en diversos países del Medio Oriente, entre ellos Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, además de Israel y la más grande refinería en Arabia Saudita.
El Consejo de Liderazgo Provisional afirma que no regresarán a las negociaciones truncas antes del ataque norteamericano-israelí, mientras las tensiones y enfrentamientos se agravan con el cierre del estrecho de Ormuz, por el cual circula alrededor del 20% del petróleo mundial al amenazar Irán quemar todo carguero que intente atravesarlo.
Estados Unidos acusa a Irán de desarrollar tecnología nuclear desde 1996 y, sin pruebas como fue con Irak, planea derrocar el régimen actual, acercándonos peligrosamente a un conflicto internacional de proporciones imprevisibles. Europa está dividida, España no cederá al uso de bases militares norteamericanas, Inglaterra ya cedió, Francia y Alemania van alineados con EE.UU.
Hay reservas petroleras mundiales para 50 años. Es la razón del anterior ataque a Irak. Venezuela y, hoy, el gas y petróleo iraní, impulsan las presiones inflacionarias en el mundo.
El 2001 atacaron las Torres Gemelas, podrían repetirse estos ataques. Irán lucha por su supervivencia. Si se mira el espejo palestino, no les falta razón.




