Todo hace pensar que pese a que ni siquiera conocen al detalle el pedido de facultades legislativas que en los próximos días planteará el Poder Ejecutivo al Poder Legislativo, los senadores y diputados de Juntos por el Perú, quizá con el respaldo de los más radicales de Ahora Nación, se opondrán de plano, como parte de la postura intransigente y obstruccionista que muestran desde la campaña.

Lamentablemente, para Juntos por el Perú la única “agenda” válida es la liberación del golpista Pedro Castillo, la convocatoria a una asamblea constituyente para la cual no tienen los votos que son los que mandan en una democracia y la reparación a los deudos de las víctimas de los sucesos ocurridos entre los años 2022 y 2023, apenas iniciado el gobierno de Dina Boluarte.

Para los legisladores de la agrupación derrotada en segunda vuelta, todos los aspectos que salgan de estos tres puntos parecen importarles muy poco, a pesar de que la inseguridad, la reforma del Estado y la llegada del fenómeno El Niño deberían ser prioridad en beneficio del ciudadano de a pie que es baleado, asaltado, extorsionado y secuestrado, y que afronta dificultades en su día a día.

Creemos que ante lo visto, hay una pregunta válida: ¿qué sería del país si esta gente hubiera ganado los comicios y estuviera al frente del Poder Ejecutivo?