En su primer discurso, la presidenta Dina Boluarte reconoce la difícil coyuntura, invoca a la más amplia unidad, pide retomar la agenda del crecimiento económico con inclusión social, del empleo digno, de la atención a sectores vulnerables, del respeto de los derechos fundamentales y, de manera impostergable, la reforma política que el país requiere. Solicita una tregua política para instalar un gobierno de unidad nacional, para rescatar a nuestro país de la corrupción y el desgobierno. Finalmente, reafirma su lealtad a la Constitución.

La presidenta está valorando la importancia y actual situación de los factores a tener en cuenta para la puesta a punto de la democracia y el estado de derecho en nuestro país.

Al respecto, la revista The Economist, en una publicación de 2021, muestra el Índice de Democracia Global del planeta y califica a nuestro país como una “Democracia deficiente” dentro de las cuatro categorías que establece para calificar el nivel democrático: democracia plena, deficiente, híbrido y régimen autoritario. En mi opinión, con la actual coyuntura política y por las acciones del gobierno de Pedro Castillo, estaríamos en franco y rápido rumbo a la tercera categoría.

Este primer discurso, pone en relevancia aspectos importantes como la necesidad de llegar a una democracia plena y la mirada estricta al tema de la corrupción. Sin embargo, lo urgente y estratégico es la “reforma política” para cambiar el origen de los grandes males del país como los conocidos cuestionamientos respecto al proceso electoral pasado, la cantidad excesiva de agrupaciones políticas que se presentan sin bases sólidas ni planes de gobierno acordes con la realidad, los gobiernos en ejercicio sin un rumbo definido y una cultura política de la población reactiva y sin memoria histórica.

Estas consideraciones deben ser modificadas a través de políticas públicas potentes que resuelvan estas variables para lograr mejores ratios, en especial, la reforma política que el país requiere.

TAGS RELACIONADOS