Fiel a su ADN de diario regional surgido en Tacna hace 64 años, Correo ha venido organizando debates de candidatos en diferentes regiones y provincias, y ayer se dio en Huancayo, en la sede del Colegio de Arquitectos del Perú–Regional Junín, el encuentro de siete de los ocho aspirantes a ponerse al frente del Gobierno Regional de Junín, quienes exhibieron sus propuestas en diferentes materias, una de las cuales fue “salud pública e infraestructura hospitalaria”, quizá la más compleja en esta y otras zonas del país.

A 25 años que se puso en manos de las regiones la salud pública, los resultados no han sido los esperados. En Junín, los diferentes gobiernos regionales llevan años sin poner en marcha el Hospital Materno Infantil “El Carmen”, de Huancayo; el Hospital “Manuel Higa Arakaki”, de Satipo; y el Hospital “Pedro Sánchez Meza”, en Chupaca, mientras que el Hospital “San Martín de Pangoa” ha sido inaugurado hace tres días, pero con cuestionamientos a su infraestructura y equipamiento. La corrupción, la ineptitud y la desidia están detrás.

Casi a diario tenemos ante nuestros ojos una muestra de lo poco que se ha avanzado en salud en las regiones: el que pilotos de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), en base a un vital convenio con el Ministerio de Salud, sean enviados a traer en “aviones ambulancias” a neonatos, mujeres que han tenido partos complicados, quemados, heridos y enfermos en general, que tienen que ser evacuados de emergencia a Lima, porque en sus lugares de origen los centros asistenciales no pueden asegurarles la supervivencia.

Esos pilotos que muchas veces tienen que entrar con visores infrarrojos a aeropuertos en sierra y selva, que normalmente no operan de noche porque no cuentan con luces en sus pistas y mucho menos ayudas electrónicas, no tendrían que arriesgar sus vidas junto a los médicos, intensivistas y enfermeras que los acompañan, si es que en los últimos años las administraciones regionales hubieran usado de manera adecuada sus millonarios recursos.

Cada vez que vemos a pilotos y profesionales de la salud –a los que habría que hacerles un monumento– trayendo a un herido o enfermo a Lima para que reciba atención de urgencia, estamos ante una muestra más del fracaso del manejo de la salud en las regiones, por lo que habría que exigir explicaciones a los anteriores y actuales gobernadores que se han dedicado a cualquier cosa, en lugar de dotar de hospitales equipados a los peruanos que están fuera de Lima. Varios de ellos, para colmo, buscan repetir el plato este 4 de octubre.

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