Todavía dejan cola los resultados de las elecciones generales, con un par de datos precisos para el análisis. El primero es que, como ha sido la tendencia de los últimos quinquenios, la reelección de congresistas no llega al 30 %. El segundo, para el estudio, es que los partidos pragmáticos como APP y PP terminaron chamuscados; mientras que las organizaciones con cierta tendencia política, llámese derecha popular e izquierda radical, incluso los centristas liberales, lograron posicionarse en la retina de los electores.La popularidad del Congreso no llega a los dos dígitos, por lo que algunos se preguntan cómo es que dos de cada diez lograron salvarse del naufragio político ingresando como virtuales senadores y diputados. Aquí lo certero es que deben agradecerles a sus candidatos presidenciales y/o el voto espejo, como el caso de Pedro Castillo en Juntos por el Perú, quienes lograron el milagro de acogerse al recuerdo de los ciudadanos del mal menor para obtener el respaldo en las ánforas. Ahora, también hay rostros curtidos que vuelven a la arena política.Al fragmentarse el voto, quienes salieron perdiendo fueron los partidos que carecen de ideología o mística, sino pregúntenles a APP y PP. Ambas representaciones no han caminado por el mismo sendero. Mientras la primera fue aliada del gobierno, la segunda se sumergió en el populismo de los retiros de las AFP. Es sabido que Fuerza Popular tiene un colchón electoral que bordea el 15 %, por lo que fue la agrupación más cómoda con 38 grupos en contienda. Renovación Popular obtuvo casi un 12 % de respaldo, como en la elección de 2021. La sorpresa es Juntos por el Perú, cuyos votos han de ser de quienes desean reivindicar a Castillo. Por su parte, la gente de Nieto alzó la bandera de centro moderado con una tendencia a la izquierda. Y así podemos seguir mencionando a quienes el electorado respetó por lo que piensan y no por lo que ofrecen.