Si algo muy bueno deja al país la elección del fin de semana, es la erradicación total del próximo Congreso de las bancadas de los partidos de César Acuña (Alianza para el Progreso), José Luna (Podemos), Vladimir Cerrón (Perú Libre) y Patricia Li (Somos Perú), que en los últimos cinco años han contribuido de manera entusiasta a perturbar la política y degradar aún más la imagen del Poder Legislativo, que nunca más debería ser lo que hemos visto desde 2021 a la fecha.

La mejor noticia es, sin duda, que Acuña y su partido no hayan pasado la valla electoral, con lo que este personaje se queda sin su sueño de ser presidente, y de paso sin bancada, lo que le impedirá negociar cuotas de poder con el gobierno de turno. Así, llegará a su fin su manejo de ministerios, embajadas y entidades como EsSalud o Sunedu. El dueño de APP creyó que con plata en mano y haciéndose el payaso con algunos personajes de las redes sociales, los jóvenes lo iban a apoyar en las urnas. Para la próxima será.

Otro que se va a su casa con Guido Bellido, Raúl Noblecilla, Cecilia García y otros es José Luna, el que pensó que con la presencia en la campaña de Daniel Urresti, condenado por el asesinato de un periodista en Ayacucho, la gente iba a votar por él. Inocente también al creer que si la pegaba de izquierdista de última hora (léase oportunista), ofreciendo retiros de plata de las AFP a diestra y siniestra, las adherencias iban a llegar como por un tubo. Que ahora se dedique a pedir perdón a los que fueron sus alumnos en Telesup.

El prófugo Cerrón también ha sido borrado del mapa por los electores luego de habernos “regalado” a Pedro Castillo y a Dina Boluarte, además de gente de terror en el Congreso como María Agüero, Pasión Dávila y Kelly Portalatino, por mencionar solo a algunos. Se sabe que Roberto Sánchez logrará meter al Senado y a la Cámara de Diputados a un grupo de rojos realmente impresentables, pero al menos Perú Libre, ese gran error en la historia política del Perú, ya no estará más. Que se vayan con su “revolución” a otra parte.

También se va del Congreso Somos Perú, de la cuestionada Patricia Li, quien ahora tendrá que ver cómo se gana la vida, pues no hay presupuesto público para partidos sin bancada. En general, se trata de un duro golpe a quienes con sus componendas, chanchullos y escándalos, se burlaron de la confianza de aquellos “inocentes” electores que confiaron en estos personajes y sus partidos que en lo personal, nunca más me gustaría ver en la escena política del país, de mi país.