Entre las primeras tareas del próximo Congreso bicameral deben estar principalmente tres: erradicar de plano la virtualidad tanto en el trabajo de comisiones como en los plenos, impedir que el Poder Legislativo sea una agencia de empleo de los parlamentarios y sus partidos, y poner mecanismos efectivos de denuncias a fin de evitar que tengamos más ladrones de plata ajena llamados “mochasueldos”.

Sobre lo primero, no hay mucho que decir. Es una vergüenza que las sesiones estén vacía a través de una virtualidad que fue necesaria durante una pandemia que acabó hace casi tres años. El que no acude a trabajar, se le descuenta y punto, como ocurre con cualquier empleado de este país.

Respecto a las contrataciones, estas deberían hacerse mediante concurso público a cargo de una oficina de Recursos Humanos profesional, y no politizada ni jefaturada en base a repartijas. No más gente como la del partido de César Acuña enquistada en el Poder Legislativo porque manejaba la Mesa Directiva. Si quieren beneficiar a familiares, amigos o partidarios, que lo hagan con su plata.

Y sobre las denuncias a los eventuales “mochasueldos”, urge crear un mecanismo efectivo de denuncias contra los ladrones y abusivos que se quedan con plata que no es suya, para que luego de las investigaciones sean denunciados al Ministerio Público sin mucho trámite.

Sin al menos estas tres medidas, todo será más de lo mismo.

TAGS RELACIONADOS