Para hoy a las nueve de la mañana la Comisión de Fiscalización del Congreso ha vuelto a citar de manera virtual al reo Pedro Castillo para que responda por su condición de presunto cabecilla de una organización criminal, y es de esperarse que esta vez el golpista no apele al circo ni al show como lo hizo la semana pasada, en que aparte de su intento de dar un discurso político autoproclamándose “presidente de la República”, se negó a responder a las preguntas de los legisladores y exigió ser citado de forma presencial.

Hasta la muy sesgada Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha admitido que Castillo intentó cerrar el Congreso y adueñarse del Poder Judicial y el Ministerio Público, al margen de lo dispuesto por la Constitución; y de otro lado, ha considerado que sus condiciones de carcelería en el penal Barbadillo están dentro de lo adecuado, así que eso de creerse presidente aún y de que están atentando contra su salud, resulta ser un tremendo cuento.

Por lo tanto, desde su condición de presidiario con dos órdenes de prisión preventiva dictadas por el Poder Judicial en su contra, este sujeto no es nadie para venir a poner sus condiciones. Si la Comisión de Fiscalización del Congreso ha decidido citarlo de manera virtual, así tendrá que ser, más allá de lo que digan Castillo y su abogado, aquel personaje que ha visto minada su credibilidad y profesionalismo al soltar una burda mentira respecto de la jefa de Estado.

Si Castillo es tan inocente y “víctima” como dice, debería aprovechar cada sesión pública a la que es invitado para aclarar su situación ante los legisladores y los ciudadanos peruanos, en lugar de armar un show barato con el que busca llamar la atención principalmente de sus aliados en el exterior, que ya deberían saber que si la sesgada CIDH reconoce al profesor como un golpista, es porque no tiene sentido el insistir en presentarse como un “perseguido político”.

Castillo y sus abogados no se pueden seguir burlando de los peruanos. El quiebre constitucional que llevó a cabo el 7 de diciembre ha ocasionado una severa crisis e incluso la pérdida de vidas humanas, por lo que las autoridades deben ser muy severas con este nefasto personaje que jamás debió pasar de ser un tirapiedras y quemallantas de la Plaza Dos de Mayo o la avenida Abancay, allí donde lo vimos fingiendo una caída para llamar la atención durante la huelga de docentes que casi hace perder el año a miles de escolares.

Este nefasto personaje que jamás debió pasar de ser un tirapiedras y quemallantas


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