Mientras los equipos de campaña de Arnoldo Mallma y Fernando Orihuela se atacan mutuamente en las redes sociales, con el propósito de ganar la segunda vuelta por el Gobierno Regional de Junín, pareciera que la competencia se ha reducido a ver quién ocupa más espacio en el territorio virtual y quién lanza los golpes más duros contra su adversario.
Sin embargo, en medio de esta batalla de descalificaciones, ambos parecen olvidar que hay un enorme bolsón electoral por conquistar. Las dos candidaturas suman el 48 % de los votos emitidos, con un total de 382 254 votos obtenidos de más de un millón de electores. Es decir, ninguno ha logrado construir una mayoría que le permita sentirse ganador antes de tiempo.
La segunda vuelta se produce porque ningún candidato supera el 30 % de los votos. Y este dato debería llevar a ambos equipos a una reflexión estratégica: ¿qué pasó con el resto de los electores y, sobre todo, qué necesitan escuchar para decidir su voto?
Hay ciudadanos que optaron por otras candidaturas, otros que no acudieron a las urnas y también quienes prefirieron votar en blanco o viciar su voto. Detrás de cada una de estas decisiones hay razones distintas que no pueden resolverse con una misma estrategia ni, mucho menos, con una campaña basada en ataques.
Por lo menos, ambos candidatos tienen tres objetivos concretos: convencer a quienes votaron por otras listas, movilizar a quienes no acudieron a sufragar y persuadir a quienes expresaron su descontento mediante el voto blanco o viciado. Si la estrategia consiste en inundar las redes sociales con acusaciones, enfrentamientos y descalificaciones, lo más probable es que terminarán por abrumar a un electorado que ya desconfía de los políticos.
Porque una cosa es confrontar al adversario y otra muy distinta es construir razones para que los ciudadanos confíen en una candidatura.
Mientras ambos equipos parecen concentrados en desacreditarse mutuamente, todavía no queda claro cuál es el principal problema que cada candidatura pretende resolver ni que las diferencia realmente de sus adversarios.
Tampoco se advierte un mensaje contundente que conecte con el sentimiento de cambio que podría estar expresando una parte importante del electorado. La pregunta sigue en el aire: ¿quién logrará representar la candidatura de cambio en Junín? ¿Arnoldo Mallma o Fernando Orihuela?




