La nota agria, desubicada y vergonzante de las Fiestas Patrias y el día en que se inauguró el nuevo gobierno, la pusieron los senadores y diputados del partido que perdió las elecciones, Juntos por el Perú, quienes sin al menos escuchar una sola palabra del mensaje a la Nación de la presidente Keiko Fujimori, optaron por retirarse del hemiciclo en medio de gritos, poses y pedidos de “justicia” por peruanos fallecidos durante el mandato de Dina Boluarte, entre los años 2022 y 2023.
Si al menos hubieran escuchado a la nueva mandataria, se entendería que se retiran porque algo no les gustó o fue insuficiente de acuerdo a sus expectativas. Igual sería una falta de respeto, pero quizá podría admitirse. Sin embargo, lo visto ayer ha sido una muestra de que los liderados por el derrotado Roberto Sánchez hacen oposición por oponerse, y que tienen la consigna de decir “no” a todo, sin al menos abrir la carpeta con la propuesta que tengan por delante.
Lamentable que mientras la ciudadanía esperaba por escuchar a una nueva autoridad para saber qué propone en materia de lucha contra la inseguridad que todos los días cobra vidas; y qué salida hay para hacer frente al retraso de las obras de prevención para el devastador fenómeno El Niño que se nos viene, estos legisladores hayan optado por irse en medio de gritos relacionados con hechos muy lamentables ocurridos en tiempos de Boluarte, y exigiendo la libertad de Pedro Castillo, preso por golpista y ladrón.
Con esta actitud mostrada incluso ante autoridades de otros países para vergüenza de todos los peruanos, es fácil prever que a los liderados por Sánchez no les interesará la gestión desde el Estado, ni sacar adelante leyes en favor de la ciudadanía. Solo sabrán oponerse, decir “no”, cerrar los ojos, levantar el puño y gritar en favor de un delincuente como Castillo, al que ni José María Balcázar pudo liberar a través de un indulto o gracia presidencial.
Quizá esta gente quería que el mensaje a la Nación lo dé, como hace cinco años, Pedro Castillo, y que más tarde tome juramento a ministros como Guido Bellido, Sánchez, Héctor Béjar, Pedro Francke, Walter Ayala, Anahí Durand, Boluarte, Juan Carrasco, Iber Maraví, Juan Silva, Geiner Alvarado y otra gente de terror que permanecerá en las páginas más negras de nuestra historia. Para bien del Perú, hoy las cosas son diferentes.




