Cuatro fallecidos, dos desaparecidos y casi mil 400 familias las afectadas en la región Arequipa vienen dejando las lluvias, desbordes y activación de quebradas y torrenteras, lo que una vez más deja en evidencia que pese a las advertencias, no estamos preparados para hacer frente a situaciones recurrentes en los primeros meses de año.
El gobernador regional, Rohel Sánchez, ha indicado que están en una situación de “catástrofe”, por lo que urge que las instituciones del Estado trabajen con celeridad, más allá de la llegada de cuatro ministros ocurrida ayer, pues a estos funcionarios les quedan pocas horas en sus cargos.
Este panorama se suma a lo que también viene ocurriendo en Tumbes y Piura debido a las fuertes lluvias advertidas desde semanas atrás por el Senamhi. Irónico que meses atrás el Poder Ejecutivo no diera prioridad a la transferencia de recursos para concluir los trabajos de prevención de este tipo de situaciones.
El cambio de gobierno no debería demorar la atención a los damnificados que literalmente tienen el agua metida en sus casas y han visto sus tierras de cultivo inundadas. Qué culpa tienen los ciudadanos afectados de los vaivenes generados por nuestros políticos motivados por intereses subalternos.




