La campaña electoral ha estado marcada por controversias. Merece especial atención la decisión de reubicar cientos de mesas de sufragio y cambiar los locales de votación para más de 161 mil electores en todo el país. Una medida de esta magnitud exige una comunicación eficiente y oportuna, pues cualquier desinformación puede terminar afectando el normal desarrollo de la jornada electoral.
La preocupación no es menor. Miles de ciudadanos podrían desconocer que su centro de votación ha sido modificado y encontrarse con la novedad recién el día de la elección. En un contexto donde la confianza en las instituciones electorales ha sido puesta a prueba, cualquier cambio logístico genera dudas y suspicacias. Más allá de las razones técnicas que puedan justificar estas decisiones, lo fundamental es que los organismos electorales garanticen que todos los ciudadanos tengan acceso a información clara y suficiente para ejercer su derecho al voto sin obstáculos.
Esperemos que esto no sea un nuevo factor de ausentismo con miras a la segunda vuelta presidencial. Ojo que más de 7 millones de peruanos no fueron a votar el 12 de abril, algunos involuntariamente, gracias a las irregularidades de la ONPE.Lo ideal es que este domingo la cifra de ausentismo se reduzca. La indolencia y la apatía no se debe imponer. Estamos ante unas elecciones que puede cambiar la vida de millones de peruanos, para bien o para mal. Nuestra responsabilidad no se puede eludir.




