El presidente Pedro Castillo es un hombre con suerte. En lugar de andar de plaza en plaza victimizándose, debería ver su situación desde el otro lado y darse cuenta que en el pasado, por menos de la mitad de lo que se conoce respecto de los actos de corrupción en los que estaría inmenso, varios expresidente tuvieron que dejar el poder o fueron a parar a la cárcel.

Lo que ha dicho hasta ahora el ex secretario de Palacio de Gobierno, Bruno Pacheco, en el sentido de que ha dado dinero al mandatario por nombramientos en el Estado, más allá de lo que se ha venido sabiendo respecto a otras corruptelas que implican a sus parientes, exministros y gente de su entorno, hace tiempo debió llevar a su destitución y su internamiento en un penal.

Sin embargo, para blindarlo tiene a “Los niños” y a la izquierda que ha asumido el rol de defender a este gobierno corrupto e ineficiente en la gestión, a cambio de un par de ministerios y uno que otro puestito en el aparato estatal.

De otro lado, la gente no sale a movilizarse porque queda el pesar de una pandemia que se ha llevado más de 220 mil vidas, y la certeza de que no hay una oposición de verdad que articule las movilizaciones para motivar la salida del jefe de Estado.

Sin duda, el profesor Castillo es un hombre de suerte.