Con el paso de las horas, y el aumento de voces que piden se dé trámite a las mociones de vacancia y censura contra José Jerí, queda claro que el único respaldo que tiene el mandatario en el Parlamento es el de Fuerza Popular.
Todas las demás bancadas —desde la izquierda hasta buena parte de la derecha— se han alineado, con matices, en torno a la idea de la censura. Incluso Somos Perú, el partido con el que Jerí llegó a la política, ya le abrió proceso disciplinario y el candidato presidencial George Forsyth, habló sin ambigüedades de la necesidad de que el presidente deje el cargo.
Viendo la correlación de fuerzas cabe preguntarse no solo si el fujimorismo puede sostener a Jerí en el poder sino también si le conviene hacerlo. ¿Querrá Keiko Fujimori cargar el costo electoral de mantener en el poder a alguien que es cuestionado por reunirse en varias oportunidades con empresarios sin que se lleve registro?
En el corto plazo, tener a Jerí en Palacio le sirve al fujimorismo pues mantiene a Fernando Rospigliosi como presidente del Congreso, pero dada la cercanía de las elecciones y de su posición expectante en las encuestas, ¿qué tanto le conviene al fujimorismo este respaldo al presidente?




