El martes último, durante el evento “Perspectivas Económicas: retos y oportunidades en un contexto electoral”, organizado por el diario Gestión, el presidente de la Confiep, Jorge Zapata, afirmó con el Perú tiene para crecer el doble de las cifras que muestra hoy, pero padece “un sistema político que camina en el lado inverso y deficientemente”. Como ejemplo de estas palabras tenemos la alta rotación de presidentes, ministros y demás funcionarios, y también las leyes irresponsables y populistas que salen de este Congreso.

Pero hay más. Casi mientras estas palabras eran pronunciadas en el Swissotel de San Isidro, ante la Comisión de Presupuesto del Congreso, el presidente de Petroperú, Roger Arévalo, pedía, así como quien no quiere la cosa, una nueva inyección de recursos, esta vez de 2 mil millones de dólares de origen privado pero con la garantía del Estado pues, para variar, no cuenta con dinero propio para comprar combustible, lo que podría llevar a que paren las refinerías de Talara, Iquitos y Conchán, con lo que se generaría desabastecimiento.

Para los terraplanistas que se niegan a aceptar que la petrolera estatal está quebrada, acá tienen al propio Arévalo admitiendo que no hay plata y que necesitan nuevo recursos privados para seguir operando pero con el aval del Estado. Esto quiere decir que si Petroperú no paga, que de hecho no lo va a hacer porque no tiene –literalmente– ni para el papel higiénico y el jabón de los baños de sus oficinas, a todos los peruanos nos van a meter la mano al bolsillo a fin de honrar la deuda.

Lamentablemente tenemos en funciones un presidente como el cerronista José María Balcázar, un comunista de la vieja guardia que lleva pocas semanas en el cargo, pero que en ese lapso se ha encargado de traerse abajo un intento serio de reestructuración de la compañía, con lo que se intentaba al menos sacarla del hoyo en que se encuentra debido a la deuda de ocho mil millones de dólares que carga. Por eso, no tengo la menor duda de que el Poder Ejecutivo dará la garantía que solicita Petroperú.

Políticos como Balcázar y gran parte de los miembros de este Congreso –que aparte de ineptos, de por sí vienen cargados de ideologías caducas como para regalar pensiones, bonos y beneficios sin sustento financiero, e insisten en mantener en pie una empresa quebrada como Petroperú–, son los que tiran para abajo el desarrollo de un país que tiene todo como para crecer al menos 6% al año y reducir la pobreza, que es uno de los grandes pendientes que se arrastra desde hace décadas.

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