Opinión

¿POR QUÉ TENDREMOS DOS CARDENALES EN EL PERÚ?

COLUMNA: MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ MACKAY

21 de Mayo del 2018 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

El papa Francisco ha anunciado la creación en la dignidad de cardenal a monseñor Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo. Será el quinto en la Iglesia peruana luego de Juan Gualberto Guevara, que fue parte de la Iglesia románica tradicional y anterior a la de los grandes cambios que produjo el Concilio Vaticano II (1962), en cuyo marco y después fueron ungidos con ese título Juan Landázuri Ricketts, Augusto Vargas Alzamora y Juan Luis Cipriani Thorne. Pero, ¿qué es ser cardenal? Es recibir un título que concede el Papa a un obispo o prelado que es elevado a esta condición para integrar el Colegio Cardenalicio, que elige al nuevo Sumo Pontífice ante el fallecimiento o la renuncia del anterior. Los cardenales, que también pueden serlo sacerdotes o diáconos, a los que debe llamarse eminencias reverendísimas, integran el círculo más inmediato del Papa y lo ayudan en la tarea de la organización de la Iglesia Universal. A los cardenales, también conocidos como purpurados -visten de rojo- no debemos confundirlos con los arzobispos u obispos -visten de violeta- a los que corresponde el vocativo de excelencias reverendísimas, y que constituyen el núcleo de la jerarquía de las Iglesias locales: arquidiócesis y diócesis, respectivamente.

El Perú ha contado en una sola oportunidad dos cardenales coetáneos: Landázuri y Vargas Alzamora. Esta será la segunda vez: Cipriani del Opus Dei, que lo es desde el 2001, y Barreto -limeño de 74 años-, jesuita como el Santo Padre, que lo será desde el Consistorio o reunión especial para la creación de cardenales que Francisco ha anunciado para el próximo 29 de junio, Día del Papa. Al frente de la Iglesia metropolitana de Huancayo desde el 2004, con la próxima ordenación cardenalicia de Barreto, está claro que Francisco reivindica y empodera a la Orden de la Compañía de Jesús en la Iglesia peruana pues, si auscultamos con detalle, la presidencia de la Conferencia Episcopal la asumieron en su momento los cardenales Landázuri y Vargas Alzamora, pero curiosamente Cipriani, con casi 75 años de edad y con 17 de cardenal y primado del Perú, hasta ahora no ha sido elegido en ese altísimo cargo local.       

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