Ayer el país ha recibido una buena noticia de parte de su propio protagonista: César Acuña, quien ha anunciado su alejamiento definitivo de la política luego de tres postulaciones presidenciales, una de las cuales (2016) acabó con una expulsión de la contienda por andar regalando plata, y las otras dos (2021 y 2026) con derrotas contundentes, con lo que queda claro que el dueño de Alianza para el Progreso (APP) no se “retira”, sino que los ciudadanos “lo han retirado” al haberle dado las espaldas en las urnas.

Al hacer su anuncio desde la región La Libertad, Acuña ha querido ser gracioso al decir que iba a dar “una buena noticia”, para luego afirmar que se retiraba a fin de dedicarse al jugoso negocio de sus universidades. Bueno, broma o no, ironía o no, lo cierto es que es positivo el alejamiento de este personaje de la política, al personificar el clientelismo, la prepotencia de quien cree que todo lo puede porque lleva la billetera gruesa, la frivolidad, el acomodo, la demagogia y la falta de preparación pese a los títulos académicos.

Donde a Acuña sí le fue bien en su carrera política fue en la región liberteña. Dos veces fue elegido alcalde de Trujillo (2006 y 2010) y otras dos gobernador (2014 y 2022), aunque estas dos últimas veces abandonó el cargo para postular sin éxito a la Presidencia de la República. Lástima que hoy La Libertad y su capital Trujillo se hayan convertido en un foco de inmanejable violencia expresada en sicariato, asesinatos, extorsiones, minería ilegal y hasta secuestros provistos de salvajismo.

Otra huella “imborrable” que deja Acuña de su paso por la política es la crisis que hoy afronta el sector Salud y Essalud, que desde el gobierno de Dina Boluarte han estado en manos de gente de su partido con resultados fatales para los peruanos. Quizá esta sea la razón principal por que los ciudadanos rechazaron a APP en los últimos comicios, en que apenas pasó el 1 % de las preferencias y perdió la inscripción pese a los millones invertidos en campaña. Se puede engañar a la gente, pero no por siempre.

El país se ha librado al fin de este señor, quien ahora podrá disfrutar de sus recursos y viajar por el mundo sin ser cuestionado, como sucedía cuando era autoridad pública y se iba de vacaciones con su familia en lugar de atender las responsabilidades encomendadas por los electores. Era grotesco y una falta de respeto el verlo con una túnica y un turbante en Dubai, mientras en La Libertad la gente que lo eligió era baleada y extorsionada. Sin duda, el ambiente político es desde ayer más respirable en el Perú.