Lo dicho ayer por Yehude Simon a El Comercio, sobre su antiguo socio político y hoy candidato presidencial Roberto Sánchez, a quien califica como un traidor peor que Judas porque al menos este último se arrepintió, pinta de cuerpo entero al ahora dueño de Juntos por el Perú, el que antes le había clavado un puñal por la espalda a Pedro Castillo, a quien en lugar de defender lealmente tras el golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022, señaló ante el Ministerio Público que estaba en “total desacuerdo” con su accionar.

Ahora, luego de jugarle sucio a Castillo para salvarse del juicio que he llevado a una condena al expresidente y sus cómplices, el izquierdista Sánchez basa su candidatura en el engaño, al presentarse como la “reencarnación” del golpista al que trata de imitar usando un sombrero chotano. Es un postulante bamba que se aprovecha del desconocimiento que hay en el mundo andino, como lo ha señalado con razón el propio Simon, para ganar votos con un discurso falso y además cargado de resentimiento.

Entendería que los ciudadanos del ámbito rural apoyen a Sánchez si es que él y el gobierno al que perteneció hubiera hecho algo por ellos. Sin embargo, ha sido al contrario. La inepta y corrupta administración de Castillo solo significó un gran retroceso para todo el Perú por el freno a las inversiones, la fuga de capitales y la salida de jóvenes talentos, espantados de vivir en un país donde podía llevarse a la práctica el nefasto plan de gobierno de Perú Libre hasta convertirnos en un paria mundial.

Más bien, en lugar de andar haciendo ofrecimientos demagógicos a los agricultores, prometiendo sueldos de más de cinco mil soles a los profesores, el indulto al delincuente de Castillo y retirar del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, el candidato Sánchez debería aclarar sus nexos con la minería ilegal que promueve la contaminación de tierras y ríos, la evasión de impuestos, la explotación sexual infantil y es la madre de gran parte de la criminalidad organizada que padecemos. ¿Es verdad que lo financia?

Estamos en la recta final de cara a las elecciones generales del próximo domingo, y no hay justificación para votar por un traidor y luego aliado de un golpista y ladrón como Castillo, que además trata de meter en el Congreso a sindicados de cometer atentados dinamiteros en Ayacucho como Iber Maraví, lo cual es una afrenta al mundo andino que casi fue arrasado por las hordas senderistas a través de matanzas de familias enteras que ningún peruano debería olvidar.

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