De verdad, bastante “inocentes” y desesperados el aún candidato a la Alcaldía de Lima, Francis Allison, su partido y quienes creen que es viable que al no haber alcanzado nadie más del 30 % de los votos para convertirse en burgomaestre capitalino, tenga que darse una segunda vuelta como en los comicios regionales, pues sería imposible que a estas alturas, incluso con el sufragio ya realizado hace más de diez días, puedan ser cambiadas las reglas de juego establecidas antes del inicio del calendario electoral.

Si va a existir la segunda vuelta para las alcaldías como sucede hoy en las regiones, esto sería viable recién, de aprobarse, en los comicios regionales y municipales del 2030. Es verdad que el alcalde de Lima asume ciertas funciones de gobernador regional, pero para temas de su elección, rige la norma que se aplica para los candidatos a burgomaestres provinciales. Más allá de eso, estaríamos ante una interpretación forzada de la ley, como bien han señalado los expertos.

Además, quién en su sano juicio podría imaginar que este Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que tiene como titular a Roberto Burneo, se va a atrever a disponer un cambio tan grotesco para perjudicar a Renovación Popular –puntero hasta el momento en el conteo oficial–, que lanza a Rafael López Aliaga como primer regidor, con la intención de ser el próximo alcalde a través de la “reelección encubierta” pese a la expresa prohibición constitucional.

Recordemos que el JNE de Burneo y compañía permitió que López Aliaga renuncie al mandato que recibió en las urnas para ser senador, algo prohibido por la Carta Magna, y no se ha atrevido a aclarar si en caso de ganar la lista de Renovación Popular en Lima, su líder podría asumir funciones de alcalde. Es más, hace pocos días, en lo que parece ser una tremenda lavada de manos, una fuente del ente electoral señaló que será cada Concejo Municipal el que decida esta situación a partir del uno de enero del próximo año.

El experto en temas electorales Manuel Villalobos ha dicho a Correo que el pedido de Allison y su partido Avanza País al JNE para que haya una segunda vuelta es un “imposible jurídico”, y tiene razón. No resiste el menor análisis. Más bien, el señor Burneo y su colegiado deberían explicarles a los ciudadanos qué va a pasar con los candidatos a primeros regidores que vienen de ser alcaldes, y que buscan repetir el plato sacándole la vuelta a la Constitución, aunque ya sea tarde, pues eso debió ser antes del 4 de octubre.