El partido de izquierda radical Juntos por el Perú, de Roberto Sánchez, tiene como slogan de campaña para la segunda vuelta la frase “Castillo vuelve”, lo cual resulta siendo una patada a la democracia, pues el profesor chotano fue echado del poder por la puerta falsa precisamente por haber intentado dar un golpe de Estado que implicaba el cierre del Congreso, la toma del sistema de justicia, el arresto ilegal de funcionarios públicos y la convocatoria a una asamblea constituyente sin amparo en la ley.
Es más, Castillo ya está condenado en primera instancia junto a sus cómplices Betssy Chávez, Aníbal Torres y Willy Huertas. El que no está en la foto de los golpistas es el propio Sánchez, quien en un primer momento fue implicado en la intentona del quiebre del orden constitucional del 7 de diciembre de 2022, pero al final se salvó luego de traicionar al propio cabecilla, al afirmar que lo que hizo fue un delito y que él estaba con conttra de esa acción. Pero esta puñalada en la espalda es una historia aparte.
Reivindicar a Castillo no solo implica darle la espalda a la democracia, sino también sacar cara por un absoluto inepto que no estaba calificado ni para desempeñar las labores más elementales en una escuela rural. También significa tener como ejemplo a un ladrón que vendía puestos en el Estado a cambio de sobres con dinero y que se rodeó de sujetos de baja estofa a los que incluso nombró ministros. Recordemos que uno estuvo preso por dos asesinatos ocurridos en diferentes momentos.
Juntos el Perú y quienes promueven a Sánchez, afirman que Castillo representa al peruano a pie, al del mundo rural, el que en Lima no se entiende. Yo me niego a aceptar eso. El peruano no es mentiroso, no es ladrón y no es ocioso como para pasárselas con licencia sindical en lugar de trabajar, y encima tener el desparpajo de pedir aumentos. Además, los buenos peruanos tienen memoria y saben lo que fue Sendero Luminoso para sus compatriotas que lo padecieron.
Por estos días, a través de acciones legales, Sánchez y su partido dicen que están defendiendo el voto de los peruanos. Pues bien, deberían recordar y asumir que su “ídolo” Castillo está preso precisamente por eso: por burlarse de la democracia al tratar de asumir, con su golpe de Estado, funciones de congresista, juez, fiscal, miembro del TC, de la JNJ y demás. Es el mismo triste personaje de nuestra historia al que incluso han ofrecido indultar para que no cumpla los 11 años de cárcel que le han puesto por golpista. Una vergüenza.




