¿Y ahora qué pasará con Venezuela? Nos preguntamos todos luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, festejara la captura de Nicolás Maduro. Los mismos pensamos que el fin de la intervención era el retorno inmediato de la democracia en un país tan sometido a los abusos de los chavistas incrustados en el poder. Fue un error grosero. La intención es económica: el petróleo. Por lo tanto, vale cuestionar si un adelanto de elecciones no era acaso lo más democrático.
Porque hoy la democracia no ha retornado. Sigue el mismo régimen abusivo instalado desde hace más de 26 años y se mantienen los aliados de Maduro en la administración gubernamental. Nada ha cambiado, solo que el país tiene un nuevo jefe de Estado: Trump. ¿Estará en la Constitución que Venezuela debe someterse a una intervención extranjera cuando el presidente es detenido? De ninguna manera. Esto más parece un convenio obligatorio entre dos estados para aprovechar los recursos naturales.
¿Hasta cuándo permanecerá Estados Unidos administrando los recursos de Venezuela? Nadie sabe. Al menos de la administración de Trump difícilmente se libren. En síntesis, el mandatario norteamericano es el nuevo presidente venezolano y quienes se quedaron a seguir sus órdenes son los chavistas. Por lo tanto, al menos por ahora, dudo mucho que haya mejoras económicas y sociales para los venezolanos. Cada mensaje del titular norteamericano ha comenzado a apagar la fiesta venezolana. Por ahora, el único beneficiado es el gobierno de los Estados Unidos, que quiere recuperar su inversión con los barriles petroleros. Y, claro, la restauración de una democracia en Venezuela todavía no está en la agenda de Trump, mientras el resto de países se ha quedado silbando al cielo por temor a ganarse un pleito. Ojalá que en los próximos días todo cambie a favor de quienes dejaron su tierra y de los otros que soportan todavía la dictadura.




