Gracias a que vivimos en democracia, en este 2026 que se inicia hoy, los peruanos tenemos una gran oportunidad de enmendar en las urnas –y en total libertad– el gran error de 2021, votar con responsabilidad y optar por una alternativa de gobierno viable que nos lleve por la senda de la estabilidad, el crecimiento, el desarrollo y la generación de bienestar, algo que no traen los populistas, demagogos y extremistas que vienen que recetas largamente fracasadas y que son garantía de un salto al vacío.
No hay justificación alguna para haber votado por Pedro Castillo y Dina Boluarte, quienes venían en el partido de un sujeto que en ese momento ya era un condenado por la justicia, que además ofrecía imponer una eterna dictadura comunista. Pero eso no era todo. El aspirante presidencial, aparte de ser un semianalfabeto, estaba vinculado a Sendero Luminoso y rodeado de gente impresentable dispuesta a saquear el Estado. Y ni qué decir de los congresistas que hasta hoy seguimos padeciendo.
Tuvimos suerte de que Castillo fuera tan limitado, que ni pudo dar un golpe de Estado que dure más de cinco minutos. Luego vino Boluarte, quien pese a todos los escándalos, al menos llevó al país por el rumbo correcto en cuanto al manejo económico y el respeto al sistema democrático. Pero pudo no ser así. Los propios electores entregamos el país a un grupo de pirómanos, y eso no puede volver a suceder. No podemos estar jugando a la ruleta rusa con el destino del Perú, con el destino de nuestras familias.
Está claro que en el país hay necesidades, pero estas no van a ser cubiertas porque se ofrece cambiar la Constitución, crear empresas públicas como la fracasada Petroperú, regalar bonos o bolsas de alimentos, despilfarrar nuestras reservas internacionales como plantea alguien por ahí, o andar rodeados de extremistas y hasta terroristas como los que ya hemos visto rondando el poder en tiempos de Castillo. ¿Alguien puede creer que esta gente que viene cargada de demagogia va a generar trabajo y bienestar? ¿Lo ha hecho alguna vez?
En 2021, en medio de la descomunal pandemia, pusimos al país en las peores manos y nos salvamos por cosas del destino, quizá porque sea cierta esa frase que dice que “dios es peruano”. Pero ya estuvo bueno. En las elecciones del 2026 tenemos la opción de informarnos y votar por las mejores opciones, por las alternativas que permitan satisfacer necesidades básicas como las de seguridad, educación y salud, que de hecho las hay. En medio de todo esto… ¡Feliz 2026 para los lectores de Correo!




