Composición: Diario Correo.
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La presencia de leptospirosis, en distintas zonas del país continua generando preocupación en la población. Esta enfermedad infecciosa es causada por bacterias que se transmiten a través de la orina de animales portadores, principalmente roedores. Aunque los casos suelen aumentar tras lluvias o inundaciones, las ciudades también enfrentan riesgo cuando no se mantiene una adecuada higiene doméstica ni un control sanitario de las mascotas.

El médico César Munayco, representante del Ministerio de Salud (Minsa), advirtió que en ambientes urbanos la exposición no desaparece, pues las bacterias pueden encontrarse en roedores, cerdos, perros e incluso gatos. El especialista explicó que la cercanía entre las personas y sus animales de compañía incrementa las posibilidades de contagio.

El vocero indicó que los perros requieren especial atención debido a la convivencia diaria con sus dueños.

“Hay que tener más cuidado con los perros porque están en contacto más cercano con las personas; mucha gente los abraza, los besa e incluso duerme con ellos”, señaló.

¿Cómo se da el contagio?

Las bacterias que provocan la leptospirosis se alojan en los riñones de los animales infectados y se eliminan mediante la orina. Ese contacto contamina el suelo húmedo, el agua, el barro o los alimentos, que luego pueden introducir la infección en humanos por microlesiones en la piel o por el ingreso a través de los ojos, la nariz o la boca.

En las viviendas, uno de los mayores puntos de riesgo proviene del almacenamiento de alimentos sin la protección adecuada. Munayco detalló que los granos o productos en sacos abiertos, como arroz o maíz, pueden contaminarse con orina de roedores. Si esos alimentos se preparan sin limpieza previa o se consumen directamente, el contagio puede producirse sin advertirlo.

Pérdidas y desinfección

El médico remarcó que ante cualquier indicio de contaminación, como la presencia de roedores en la despensa o envases mordidos, se deben desechar los alimentos de inmediato. Recordó que en algunos casos los brotes se han originado por comida almacenada en malas condiciones, incluso en recintos cerrados como cuarteles o depósitos.

Explicó que la prevención también incluye la limpieza profunda de las superficies donde se manipulan los alimentos y la correcta disposición de los residuos. Estas prácticas reducen las fuentes de atracción para ratones y facilitan el control sanitario en zonas residenciales.

El papel de las mascotas

Los animales domésticos pueden portar la bacteria y transmitirla a las personas si no reciben la atención veterinaria adecuada. Munayco subrayó que el control regular y las vacunas son esenciales para evitar infecciones. “Si el perro deambula sin control, especialmente en zonas con menor cuidado, puede exponerse a la enfermedad. Con vacunación adecuada, el riesgo disminuye considerablemente”, comentó.

El especialista recordó que la vigilancia veterinaria periódica es clave para mantener el bienestar de los animales de compañía y proteger la salud de las familias. También recomendó evitar el contacto con mascotas desconocidas o que vivan en la calle.

Población más vulnerable

Existen grupos con mayor exposición al contagio por su trabajo o entorno cotidiano. Entre ellos figuran veterinarios, cuidadores de zoológicos, personal de limpieza, guardaparques y quienes manipulan aguas residuales. Los visitantes de zonas amazónicas que se bañan o nadan en aguas estancadas también pueden contraer la bacteria a través de los ojos o pequeñas heridas en la piel.

La incidencia de esta enfermedad se mantiene durante todo el año, pero se intensifica entre enero y febrero en la costa, y entre octubre y noviembre en la selva, coincidiendo con las lluvias y las inundaciones. Las regiones con mayor riesgo son Loreto, San Martín, Ucayali, Tumbes, Piura y Madre de Dios.

Síntomas y atención médica

Los signos iniciales de la leptospirosis pueden confundirse con otras infecciones comunes. Entre los síntomas más frecuentes están la fiebre alta, los fuertes dolores de cabeza y las molestias musculares en piernas y espalda. También pueden presentarse náuseas, vómitos, diarrea, malestar abdominal y enrojecimiento ocular.

Munayco advirtió que si una persona presenta estos síntomas después de haber estado en contacto con agua acumulada o animales, debe acudir a un centro de salud sin automedicarse. El tratamiento temprano evita complicaciones graves y mejora la recuperación.

Complicaciones y prevención

Aproximadamente el 95% de los casos tiene una evolución leve y responde bien a los antibióticos. Sin embargo, entre el 5% y el 10% puede progresar hacia el síndrome de Weil, una forma severa que ocasiona ictericia, hemorragias, daño renal y afectación de órganos vitales.

El especialista remarcó que muchos pacientes buscan ayuda médica cuando la enfermedad ya está avanzada. “El problema es que muchas personas no acuden a tiempo. Confunden los síntomas con dengue, se automedican o solo van a la farmacia. Cuando llegan al hospital, la enfermedad ya está en una fase más complicada”, expresó.

Recomendaciones finales

El Ministerio de Salud insiste en el uso de botas cuando se camina por zonas con agua estancada o lodo. También recomienda mantener limpios los espacios de cocina, eliminar la basura con frecuencia, lavar los envases antes de abrirlos y hervir el agua antes de consumirla.

Ante cualquier duda o síntoma, las personas pueden acudir al establecimiento de salud más cercano o comunicarse con la Línea 113, disponible en todo el país las 24 horas del día, para recibir orientación médica inmediata.