Hoy en el Día Internacional de la Mujer, la historia de la capitán de fragata, Casandra Silva Gurrionero, actualmente capitán del puerto de Puno, no es solo el mejor ejemplo de que una mujer puede hacer carrera en la Marina de Guerra del Perú, también es la prueba viviente de que no existe límite para quien busca lograr sus sueños.
“Mi decisión de ingresar a la Marina fue por vocación de servicio. Desde pequeña, mis papás me inculcaron los valores y principios de las Fuerzas Armadas, mi papá fue oficial de la Policía Nacional y mi mamá y toda mi familia eran admiradoras de la Marina de Guerra del Perú y de muestro héroe Miguel Grau Seminario”, cuenta Silva a Correo desde Puno.
Hay un regalo que llegó a tus manos y que fue muy especial para ti y tu vocación...
Sí, un familiar, como sabía de mi pasión por la Marina me regaló en 1996 un prospecto para el ingreso a la escuela de esa época, bien interesante, con fotos y los requisitos para ingresar, pero lamentablemente la posibilidad la tenían solo los hombres. Yo estaba en el colegio y aunque me entusiasmó leer el prospecto no había otra alternativa en ese momento.
Pero todo cambió al poco tiempo...
Más o menos en julio de ese año, mi misma tía me llama y me cuenta que habían promulgado la ley para el ingreso de mujeres a las Fuerzas Armadas. Luego de terminar el colegio y de culminar una preparación especial, gracias a Dios ingresé en el 99. Puedo decir que hasta hoy ha sido una carrera muy interesante, con desafíos y altamente exigente pero llena de satisfacciones.
El primer año en la escuela es de adaptación, ¿te resultó una experiencia muy fuerte?
Claro que es difícil y sobre todo lo fue adaptarme a la disciplina, el cambio de la vida civil a la vida militar fue muy rápido, muy brusco para cualquier joven que ingrese a la escuela y más aún siendo de las primeras promociones femeninas. Lo único que quedaba era no rendirse y seguir adelante.
¿Y les exigen lo mismo a nivel de entrenamientos y actividades físicas, todo es igual como los varones?
Todo es igual desde la parte académica, disciplinaria y física, es la misma exigencia para todos, tanto hombres como mujeres.
Tu carrera en la Marina es brillante, fuiste la primera mujer al frente de una patrulla marítima.
Yo creo que la Marina está dando bastantes oportunidades a las mujeres, sobre todo con el tema de la igualdad de género. A mí me han dado la oportunidad de ser la primera comandante de un buque guardacostas de la Marina de Guerra del Perú y gracias a Dios lo he hecho bien. He tenido participaciones en el extranjero, una exitosa captura de droga y ahora me encuentro como capitán de puerto, es mi segundo año como jefa de la región.
¿ En la Marina de Guerra del Perú una mujer hasta que grado puede llegar?
Igual que los hombres podemos llegar al grado de almirante, eso depende de las capacidades y conocimientos que se obtengan a lo largo de la carrera progresivamente. La Marina y las Fuerzas Armadas están dando muchas oportunidades a las mujeres para poder conseguir grandes logros.
¿Y tu sueño sería ser almirante de la Marina de Guerra del Perú?
Por supuesto, a quién no le gustaría serlo, sería un cambio profesional, un objetivo alcanzado porque todo sueño de oficial es ser almirante
Hoy en el Día Internacional de la Mujer, ¿qué les dirías a todas esas jóvenes que quieren integrar la Marina?
Bueno, yo les diría a todas en general que la Marina de Guerra del Perú es una institución prestigiosa y reconocida en las Fuerzas Armadas donde toda mujer que se lo proponga conseguirá sus objetivos, a base de esfuerzo, dedicación y constancia. Les recordaría que no paren hasta cumplir sus sueños, porque cada una es protagonista de su propia historia. Sé que un día con los objetivos bien establecidos podemos lograr grandes cambios.
Casandra Silva
Capitán de fragata. Su actual labor abarca toda la jurisdicción del Lago Titicaca. Sus funciones principales son el control y vigilancia de las actividades acuáticas a través de la policía lacustre y velar por la seguridad de la vida humana.

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