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La alerta por El Niño Costero en el Perú vuelve a poner en discusión la capacidad de Lima para enfrentar precipitaciones intensas, especialmente en sectores donde las pistas, veredas y edificaciones dificultan la absorción del agua de lluvia.
Un análisis de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) advierte que importantes vías de la capital, entre ellas la Vía Expresa, Javier Prado, Túpac Amaru, Faucett y las carreteras Panamericanas, presentan riesgo de inundación ante lluvias intensas debido a las limitaciones de la infraestructura de drenaje pluvial.
La situación adquiere relevancia en el contexto de la alerta por El Niño Costero que mantiene la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen). Sin embargo, este escenario no significa que todas las vías identificadas necesariamente vayan a inundarse.
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¿Por qué Lima podría inundarse ante lluvias intensas?
En una ciudad con extensas superficies impermeables, el agua de lluvia tiene menos oportunidades de filtrarse naturalmente en el suelo.
Cuando las precipitaciones superan la capacidad de evacuación de los sistemas existentes, pueden producirse acumulaciones en calles, avenidas y pasos a desnivel.
Luis Basadre, ingeniero de Pavco Wavin, explica que la prevención requiere abordar el problema desde la planificación urbana y no limitarse a conducir el agua hacia los puntos de descarga.
“Cuando una ciudad recibe en poco tiempo un volumen de agua superior al que sus sistemas pueden manejar, la solución no debería pensarse únicamente desde la evacuación. La planificación urbana puede incorporar distintas estrategias para gestionar el agua desde el lugar donde se genera y reducir la presión sobre las redes existentes”, señaló.
El especialista identificó cinco medidas que podrían incorporarse en proyectos urbanos para mejorar la gestión de las aguas pluviales.
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Cinco medidas para reducir el riesgo de inundaciones en Lima
1. Identificar las zonas donde se acumula el agua
La primera recomendación consiste en estudiar cómo se desplaza el agua de lluvia por una determinada zona antes de ejecutar obras de drenaje.
Para ello, es necesario evaluar las pendientes del terreno, las áreas impermeables, los puntos de acumulación y los recorridos naturales de la escorrentía.
Esta información permite reconocer qué lugares necesitan sistemas de conducción, almacenamiento u otras soluciones de drenaje.
Según Basadre, conocer las características de cada espacio ayuda a diseñar intervenciones adecuadas a las condiciones del terreno.
2. Combinar diferentes sistemas de drenaje pluvial
La segunda medida plantea complementar los sistemas tradicionales de evacuación con infraestructura capaz de retener temporalmente el agua de lluvia.
Los conductos y redes convencionales cumplen una función importante, pero pueden verse sobrecargados cuando reciben grandes volúmenes de agua en periodos cortos.
Por ello, el especialista propone considerar soluciones que regulen la cantidad de agua descargada hacia las redes existentes.
La finalidad es reducir la presión sobre la infraestructura de drenaje durante episodios de precipitaciones intensas.
3. Incorporar infraestructura para almacenar e infiltrar agua
Otra alternativa es instalar sistemas que permitan gestionar parte del agua de lluvia en el mismo terreno donde se genera.
Este tipo de infraestructura puede almacenar temporalmente el agua y, cuando las características del suelo lo permitan, facilitar su infiltración o liberación controlada.
Basadre menciona como ejemplo AquaCell, una solución modular comercializada por Pavco Wavin que permite gestionar aguas pluviales mediante almacenamiento temporal.
Su aplicación depende del diseño del proyecto, la capacidad de infiltración del terreno y las condiciones técnicas del entorno.
Por ello, estas alternativas requieren evaluación especializada y no deben considerarse una solución única para cualquier zona de la ciudad.
4. Aprovechar el agua de lluvia para usos no potables
La cuarta recomendación consiste en evaluar el aprovechamiento del agua de lluvia como un recurso, en lugar de limitar su gestión a la evacuación.
En determinados proyectos, el agua recolectada puede destinarse a usos no potables, siempre que reciba el tratamiento necesario y cumpla las condiciones técnicas y sanitarias correspondientes.
Este enfoque puede contribuir a reducir la demanda de agua de otras fuentes para actividades compatibles con su calidad.
Sin embargo, su viabilidad dependerá del volumen de lluvia disponible, la infraestructura de almacenamiento y las necesidades del proyecto.
5. Diseñar infraestructura pensando en las lluvias futuras
La quinta medida propone incorporar escenarios climáticos de largo plazo en la planificación de obras urbanas.
Esto implica evaluar cómo podrían variar las precipitaciones, la disponibilidad de agua y las necesidades de drenaje durante los próximos años.
Según Basadre, considerar estos factores desde el diseño permite desarrollar infraestructura con mayor capacidad de adaptación.
“Planificar la infraestructura desde el inicio permite responder mejor a las lluvias y aprovechar el agua de manera más eficiente. El reto está en incorporar estas soluciones desde el diseño de los proyectos, considerando las características de cada zona y las necesidades de las ciudades”, explicó el especialista.
¿Qué avenidas de Lima presentan riesgo de inundación?
De acuerdo con el análisis de Capeco difundido en octubre de 2026, distintas vías principales de Lima presentan condiciones que podrían favorecer la acumulación de agua ante precipitaciones intensas.
Entre las zonas señaladas figuran:
- Vía Expresa: por la presencia de tramos por debajo del nivel de otras vías.
- Avenida Javier Prado: especialmente en sectores con pasos a desnivel.
- Avenida Arequipa: en su intersección con Javier Prado.
- Avenida Túpac Amaru: por las limitaciones de drenaje identificadas en el análisis.
- Avenida Faucett: entre las vías consideradas vulnerables.
- Panamericana Norte y Panamericana Sur: corredores de gran circulación vehicular donde una acumulación de agua podría afectar el tránsito.
Estas vías han sido identificadas como puntos de preocupación ante un escenario de lluvias intensas, no como zonas donde se hayan confirmado inundaciones generalizadas durante octubre de 2026.
Sunass y Senamhi advierten posible reducción de hasta 25 % en disponibilidad de agua
La necesidad de mejorar la gestión de las aguas pluviales también se relaciona con las proyecciones de disponibilidad hídrica a largo plazo.
Un estudio elaborado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) proyectó que, entre 2036 y 2065, la disponibilidad de agua en determinadas cuencas que abastecen a las ciudades podría reducirse hasta en un 25 % debido al cambio climático.
La información fue difundida por Sunass en mayo de 2022 y corresponde a una proyección climática, no a una reducción ya registrada.
Ante este escenario, los especialistas plantean que las ciudades necesitan prepararse tanto para precipitaciones intensas como para posibles periodos de menor disponibilidad hídrica.
El almacenamiento y aprovechamiento del agua de lluvia, cuando sean técnicamente viables, pueden formar parte de una estrategia más amplia de gestión del recurso.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos ante lluvias intensas en Lima?
Aunque las cinco medidas planteadas por Pavco Wavin están orientadas principalmente a la planificación e infraestructura urbana, la población también debe tomar precauciones ante posibles inundaciones.
Es recomendable identificar las zonas donde se acumula agua cerca de viviendas y centros de trabajo, evitar obstruir los sumideros con residuos y mantenerse informado mediante los avisos oficiales de las autoridades.
Asimismo, los conductores deben evitar ingresar a pasos a desnivel o calles inundadas, ya que no siempre es posible conocer la profundidad del agua ni el estado de la vía.
La prevención requiere una combinación de infraestructura adecuada, mantenimiento de los sistemas existentes y medidas de preparación de la población.
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