Jane del Castillo tiene 48 años y hace más de dos décadas vive en la comunidad nativa Boca Pariamanu, ubicada en el distrito y provincia de Tambopata, en la región Madre de Dios. Desde allí promueve el turismo comunitario, la conservación de los bosques amazónicos y el empoderamiento de las mujeres de su comunidad.
Su historia forma parte de Mujeres Futuro Circular 2026, una campaña que visibiliza a ocho mujeres peruanas que generan impacto positivo en sus territorios a través de iniciativas sostenibles que impulsan el desarrollo de capacidades en comunidades amazónicas. Ella cuenta cómo el turismo, la agricultura sostenible y la organización comunal se han convertido en herramientas para proteger el bosque y mejorar la economía local.
¿Cómo empezó su trabajo con las mujeres emprendedoras en Boca Pariamanu?
Para el año 2021 formé el Comité de Mujeres Emprendedoras de Boca Pariamanu y asumí el rol de presidenta. En el 2023 obtuvimos el título como asociación formal. El objetivo fue trabajar con mujeres conservando los bosques que tenemos en la comunidad y hasta ahora la mayoría de las emprendedoras se dedica a la producción del cacao.
¿Cuántas mujeres integran actualmente esta iniciativa?
Somos diez mujeres que trabajamos juntas. Nos organizamos para producir cacao, artesanía y también para atender a los turistas que llegan a la comunidad.
Además del cacao, ¿Qué otros productos ofrecen?
Ofrecemos artesanía como joyería orgánica y también productos de agricultura como cacao, copoazú y castaña. Además, brindamos alimentación para instituciones y visitantes que llegan a la comunidad.
Nuestros productos son orgánicos y se producen en nuestras chacras. La artesanía tiene diseños y patrones que fortalecen nuestra identidad como familia lingüística Amahuaca, ya que somos la única comunidad en Madre de Dios que pertenece a este pueblo.
¿Cómo surgió el turismo comunitario en la zona?
La actividad turística en la comunidad empezó hace unos diez años. Al inicio, cuando el turismo era incipiente, los visitantes llegaban a mi casa. Empezamos a cocinarles y atenderlos. El turismo fue visto como una alternativa que podía fortalecer la economía local, por eso decidí capacitarme más. Actualmente soy la coordinadora de turismo de la comunidad y me encargo de gestionar las reservas y las visitas de grupos e instituciones.
¿Qué experiencias ofrecen a quienes los visitan?
Mostramos nuestras plantas medicinales, la fauna del bosque, nuestros cultivos y nuestras artesanías. También compartimos conocimientos sobre nuestra cultura y nuestras prácticas de conservación. Actualmente contamos con dos rutas diferenciadas para el recibimiento de turistas a la comunidad.
¿Cómo trabajan el turismo de manera sostenible?
Nos estamos organizando para recibir grupos pequeños. Tenemos una capacidad total de 18 camas para controlar el impacto del turismo en la comunidad. También promovemos el uso responsable del agua, utilizamos paneles solares para generar energía y evitamos el plástico de un solo uso. Recolectamos plásticos y latas para reciclar y los residuos se envían por vía fluvial a Puerto Maldonado para su disposición final.
¿Qué mensaje le daría a otras mujeres?
Que no pierdan su autoestima y que se valoren. Nosotras representamos a la naturaleza, somos madres, creadoras y sabias de la naturaleza.





