El trabajo forzoso, al igual que la trata de personas, es una forma de esclavitud moderna y un delito invisible que apenas tiene registro. Ante ello, la Viceministra de Trabajo, Yolanda Bertha Erazo Flores, da alcances de lo que se viene haciendo para erradicar este flagelo.
Para profundizar el tema, muchos desconocen lo que significa trabajo forzoso, ¿nos puede explicar?
El trabajo forzoso constituye una vulneración de los derechos fundamentales del ser humano en su condición de trabajador, porque se le priva de la libertad de decidir, se afecta su dignidad humana y no tiene la facultad de decidir si se queda o se va de un trabajo cuando las condiciones no son las adecuadas. Las personas son coaccionadas a permanecer en ese lugar.
¿Nos puede dar un ejemplo?
Por ejemplo, cuando trabajan en la Amazonía talando madera, se les solicita su DNI y se les ofrecen supuestos beneficios laborales, pero cuando llegan al lugar de trabajo nada de eso se cumple. Les retienen sus documentos de identidad, lo que les impide retirarse. Incluso se les adelanta parte del sueldo o se les ofrece servicios que generan deudas crecientes. Cuando desean irse debido a las malas condiciones, las deudas son tan grandes que no pueden hacerlo. En esos casos, estamos hablando claramente de trabajo forzoso.
¿Qué se ha hecho para frenar este flagelo?
Mira, lo importante es que el Ministerio de Trabajo tiene acciones conjuntas con otros sectores, porque enfrentar esta situación no es solo responsabilidad del Ministerio de Trabajo. En ese marco, es importante señalar que, como Estado peruano, hemos creado una comisión multisectorial denominada Comisión Nacional para la Lucha contra el Trabajo Forzoso. ¿Y por qué es importante? Porque es tripartita y fundamental para abordar los problemas que se presentan en el mundo laboral y poder enfrentar este flagelo.
En esta Comisión Nación ¿qué acciones tomaron?
Desde la comisión se realizan acciones conjuntas y seguimiento para evaluar avances a nivel nacional y regional, ya que la lucha contra el trabajo forzoso es intersectorial. Sensibilizar sobre esta problemática —considerada una forma de esclavitud moderna— es clave, por lo que se impulsa una fecha conmemorativa y se difunde su significado. Además, se elabora una propuesta de política nacional con la participación de empleadores y trabajadores. Paralelamente, el Ministerio de Trabajo, junto con la OIT, ha fortalecido el marco legal incorporando esta regulación en el Código Penal. Tras implementar planes nacionales, el último entre 2019 y 2022, actualmente se diseña una nueva política pública con acciones concretas para prevenir y erradicar progresivamente el trabajo forzoso.
Veo una estadísticas nacionales donde se incluye a Lima y El Callao...
Esto sucede a nivel nacional e incluso a nivel internacional. Este flagelo existe en todo el país: en Loreto, en Ucayali y en todas las regiones. Por eso es importante conocer la figura del trabajo forzoso, ya que si no sabemos identificarlo, no podremos denunciarlo. Hay un dato importante: según estimaciones de la OIT, entre los años 2017 y 2021, alrededor de 27,6 millones de personas en el mundo se encontraban en situación de trabajo forzoso. Por eso debemos realizar múltiples acciones desde nuestro país para enfrentar esta situación.
¿Y en nuestro país cuántas denuncias se registra?
En Perú, entre 2020 y 2025, se han registrado exactamente 393 denuncias por trabajo forzoso. Las regiones con más reportes son Callao, Puno, Loreto y Lima. Es cierto que no todos los casos son visibles, pero cuando se difunde información y se sensibiliza, las denuncias aumentan. Cuando estas se presentan, intervienen la Sunafil y los sectores articulados para brindar asistencia integral a la víctima.
¿Qué sanciones reciben quienes incurren en este delito?
En cuanto a las sanciones por trabajo forzoso, el Código Penal establece penas que oscilan entre 6 y 12 años de prisión, y pueden llegar hasta los 25 años en casos graves o cuando la víctima fallece. A ello se suman multas administrativas que van de 50 a 200 UIT, aplicadas por la Sunafil.
¿Cuál sería el siguiente paso para erradicar esto?
La elaboración de una política nacional multisectorial para la prevención y erradicación del trabajo forzoso, que permita un abordaje sistemático y sostenible, independientemente de los cambios de gobierno. Esta política garantizará la articulación de servicios y la atención integral a las víctimas, cuyo daño psicológico suele ser profundo.





