El presidente José María Balcázar confirmó que su gobierno mantendrá el proceso de adquisición de aviones F-16 para la Fuerza Aérea del Perú, pese a reconocer que dicha compra no forma parte de las prioridades de su administración. El mandatario explicó que la decisión fue tomada por su antecesor, José Jerí, y que al estar formalizada en un convenio con Estados Unidos, no le corresponde revertirla.
Durante una entrevista en Exitosa, el jefe de Estado abordó los principales temas de seguridad nacional que marcarán su gestión hasta julio de 2026, entre ellos la modernización de la flota aérea y la situación en las fronteras.
La herencia del convenio con EE.UU.
El presidente interino reconoció que está obligado a darle continuidad a la compra de estos aviones por su carácter contractual. Balcázar señaló que hay asuntos mucho más urgentes en la agenda del país, pero que la naturaleza del acuerdo firmado entre ambas naciones no le deja margen para suspenderlo.
El mandatario explicó que esta decisión fue adoptada en el marco de las prioridades de seguridad de la gestión anterior y que Washington fue reconocido por esa administración como un socio histórico del Perú.
“El tema que se ha decidido por tema de seguridad con Estados Unidos no lo ha hecho mi gobierno, sino el anterior. Yo tengo que continuarlo, porque ya es una situación decidida”, sostuvo Balcázar durante la entrevista.
El jefe de Estado también destacó que el Perú mantiene vínculos sólidos tanto con Estados Unidos como con China y según explicó, esto refleja una política exterior de equilibrio estratégico. La postura diplomática, heredada de administraciones anteriores, se traduce en compromisos bilaterales que trascienden los cambios de gobierno.
Criticas a la gestión de Kast
Otro de los temas de seguridad que Balcázar abordó fue la construcción del escudo fronterizo impulsado por el gobierno chileno del presidente José Antonio Kast en la zona limítrofe entre ambos países. El mandatario peruano reconoció que la iniciativa apunta a contener el ingreso de delincuentes venezolanos y colombianos al territorio chileno, aunque no dejó pasar la oportunidad de cuestionar la forma en que fue gestionada.
Balcázar calificó la postura de su homólogo como un error de asesoramiento, aunque dejó en claro que la medida no representa una amenaza directa para el Perú. El presidente explicó que la barrera se encuentra alejada del suelo nacional y que, si bien pudo haberse manejado con mayor diálogo entre mandatarios, se trata de una decisión soberana del país vecino.
El jefe de Estado expuso su lectura sobre las intenciones detrás de la construcción y fue cauteloso al evaluar sus alcances reales.
“La idea inicial, según tengo entendido por el canciller que estuvo en la ceremonia de transmisión de mando, es para los asuntos de las migraciones masivas de delincuentes venezolanos y colombianos. No hay, me parece, otro tipo de intención. Son fronteras abiertas, cuya virtud se debe trabajar allí, pero no sé hasta dónde pensará el presidente Kast con la construcción de este muro”, precisó.
El líder del Ejecutivo también dejó en claro su postura frente a una eventual escalada de tensiones con Santiago por este asunto. Balcázar señaló que lo ideal habría sido una conversación previa entre ambos jefes de Estado, pero cerró el tema con una posición pragmática al afirmar que es un asunto de Chile y que abrir un conflicto con ese país no le conviene al Perú.





