El excandidato presidencial Carlos Álvarez estuvo hace poco en El Salvador, país que pone como ejemplo para que el Perú pueda combatir los índices de criminalidad.
En entrevista con Correo, cuestiona la gestión de Keiko Fujimori por su falta de mano dura contra la delincuencia. Sin embargo, no está a favor de censurar al ministro del Interior, César Astudillo.

¿Quién lo invitó a El Salvador?
El alcalde de San Salvador, Mario Durán, que es del partido Nuevas Ideas del presidente Nayib Bukele.
¿Por qué viajó?
Llegamos a El Salvador para comprobar in situ las ideas y estrategias tras los logros de Nayib Bukele y su equipo, que es alcalde. Esto demuestra el trabajo conjunto entre el Ejecutivo y el municipio, algo que no vemos en el Perú, donde el municipio no se involucra integralmente en la seguridad. Acepté la invitación para evaluar el tema de seguridad municipal y quedé impactado, aleccionado y muy dolido por la situación de mi país.
¿Cuáles son las experiencias que recogió de ese país?
En El Salvador recogimos testimonios impactantes: antes, a partir de las 6 de la tarde nadie podía salir a las calles. En el centro histórico, si pasabas con un joven o una chica, las pandillas como la Mara Salvatrucha te secuestraban para sus grupos y, si te oponías, le disparaban al padre. En colonias como Dina o Luz nos mostraron fachadas con huellas de balas, cruces pintadas con los nombres de las víctimas como amenaza. En un solo fin de semana llegaron a ser asesinados 87 salvadoreños, ¿vamos a esperar que el Perú llegue a esos niveles? También visité el Centro de Monitoreo de Sívar Seguro que es el centro de monitoreo de cámaras de El Salvador. Mientras aquí las cámaras solo registran cuando ya te asaltaron o mataron, allá sirven para atrapar al delincuente en tiempo real con la fuerza armada. Entre enero y septiembre solo registraron seis delitos simples, porque el país ya está pacificado y saben que el que delinque termina en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
¿Visitó alguna de las cárceles?
Sí, tuve la oportunidad. Pude conocer el penal de Mariona, ubicado en el distrito de Mejicanos en El Salvador, que es un penal de mediana seguridad. Ahí las visitas son una vez al mes, la familia solo les deja alimentos y no hay ningún contacto físico ni visual. Además, cuentan con el programa “Reos en fase de confianza”, donde internos no peligrosos salen a las calles vestidos de amarillo a realizar obras públicas (pistas y veredas con maquinaria) y se les descuenta un día de pena por cada día de trabajo.
Ese es un trabajo de fuerza no como el que se hace al interior de los penales...
Les conviene porque les descuentan días de condena y el Estado ahorra recursos. También me impresionó la Biblioteca Nacional de El Salvador, una estructura de siete niveles construida en menos de dos años que funciona las 24 horas para alejar a los jóvenes de la criminalidad. Los niños que entran deben leer 30 minutos un libro y aprobar un examen de comprensión de lectura antes de poder usar los videojuegos. Además, en el mercado San Miguelito los puestos no tienen rejas y no hay robos ni adentro ni afuera porque conocen las sanciones.
Son medidas duras, pero ¿es replicable ese modelo en nuestro país?
Sí, por decisión política se puede hacer. Bukele logró la pacificación con mano de hierro. En El Salvador llevan cuatro años en estado de excepción y allá sí funciona con rastrillajes 24/7 por parte de las Fuerzas Armadas en plazas y cerros, interviniendo a sospechosos; algo que en el Perú no se ejecuta a pesar de las promesas.

Países como Ecuador y Honduras han aplicado estas medidas pero no han obtenido mejores resultados...
Es cuestión del método. La geografía del Perú es totalmente disímil con El Salvador. Sin embargo, se requieren medidas firmes. En El Salvador tres fuerzas preservan la paz respaldadas por la ley para usar armas en flagrancia: las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional Civil y el CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos). En Perú, el militar está de adorno, la Policía carece de respaldo legal suficiente, faltan 80 mil efectivos y el serenazgo solo lleva un palo. Hoy los delincuentes actúan con mayor crueldad: en San Juan de Miraflores le apuntaron con una pistola a una bebé de 10 meses para robar una camioneta. Y cuando la víctima fue a la comisaría, el abogado del delincuente ya estaba allí esperándolo. Existe un sistema de corrupción organizado entre abogados, fiscales, jueces y malos policías. El Estado actúa de forma pusilánime y cobarde teniendo toda la fuerza de la ley.
¿Cómo evaluaría el trabajo que ha realizado hasta la fecha el Gobierno de Keiko Fujimori?
Pedir paciencia y tiempo le está costando vidas a peruanos inocentes. La política requiere gestos duros, severos y drásticos, no gradualismos ni tibiezas. Hay una complicidad e indolencia entre el Gobierno y el Congreso que no se sientan en una mesa a dialogar. Siento que hay una clase política indolente. Les importa muy poco la vida de la gente, yo protesto por eso, es mi clamor.
¿Cree que el Gobierno de Keiko Fujimori le falta mano dura para combatir la delincuencia?
Por supuesto que sí, le falta mano firme para combatir la delincuencia. La señora Fujimori prometió mano dura desde el primer día y no se observa. Debería declarar mediante decreto o figura legal a bandas como La Jauría, Los Pulpos o el Tren de Aragua como grupos terroristas hostiles, tal como se ha realizado en Colombia, Estados Unidos o Ecuador.
¿Está a favor de la censura contra el ministro César Astudillo?
El señor Astudillo recién ha asumido en este gobierno. Cambiar de ministro cada dos meses es desastroso; lo que debe cambiar son las estrategias, los planes de inteligencia y contrainteligencia. El delincuente que le apuntó a la bebé registraba un amplio historial delictivo y estaba libre; esa responsabilidad recae en el Ministerio Público y el Poder Judicial. Hay que erradicar y fumigar a los malos elementos de las instituciones. En El Salvador, los funcionarios y políticos corruptos también están en prisión.
Ante una eventual victoria del partido Renovación Popular de Rafael López Aliaga ¿Cuál es su papel? ¿Cómo lo apoyará a nivel municipal?
Soy un aliado estratégico en materia de seguridad. He puesto a disposición de Rafael López Aliaga a todo mi equipo de trabajo (generales en retiro de la Policía, del Ejército, Marina e inteligencia). Además de la seguridad, he pedido atención a temas sociales prioritarios como la anemia, desnutrición crónica y salud mental para efectivos policiales y militares.
Respecto al viaje anunciado por la presidenta Fujimori a El Salvador a fines de octubre, les sugeriría que adelanten el viaje para evaluar y adaptar cuanto antes las estrategias de Bukele a la realidad peruana.
¿Cuándo tiene previsto viajar nuevamente a El Salvador?
Estimo coordinar este viaje en unos 30 días para visitar el CECOT. Lo importante es imitar lo bueno y adaptarlo a nuestro país. Apelo a la unión nacional de todas las fuerzas políticas para proteger la vida de los ciudadanos.






