Raúl Diez Canseco: "Nunca estuvo el Perú tan propenso a transformar la justicia"

A propósito de ¡Siempre adelante!, autobiografía autorizada, el protagonista detalla aspectos clave de su vida profesional
Raúl Diez Canseco: "Nunca estuvo el Perú tan propenso a transformar la justicia"

Raúl Diez Canseco: "Nunca estuvo el Perú tan propenso a transformar la justicia"

15 de Agosto del 2018 - 16:48 » Textos: Una entrevista de Alonso Collantes » Fotos: Gerardo Marín

El análisis de la sociedad peruana desde una perspectiva económica y su preocupación social fueron los móviles que llevaron a Raúl Diez Canseco a contribuir al país con logros como traer las cadenas de fast food a Lima o impulsar el TLC desde importantes cargos públicos. Su experiencia y anécdotas contadas en su libro autobiográfico respaldan el diagnóstico y visión que tiene del Perú.

¿Qué experiencias lo llevaron a la economía y la política?

Hace más de 50 años, cuando estudiaba Economía, supe que esta daba una visión de apertura del país mucho más grande. La política llega a mi vida cuando era gerente general de KFC y Pizza Hut, como un tema de responsabilidad social al que me convoca Violeta Correa, esposa del expresidente Belaunde, para ayudarla en sus programas de Cocinas Familiares con 100 mil raciones diarias en todo el país.

¿De qué forma empezó a incluir a jóvenes en el lado empresarial?

Empezó con KFC, ya que no existía un modelo de trabajo que se adecúe a sus horarios y en sus tiempos libres, ya que muchos eran universitarios. Se creó un nuevo hábito de aprendizaje, que fue una revolución laboral juvenil muy importante en el Perú.

¿Qué enseñanzas recibió de Fernando Belaunde como sobrino suyo?

Conocer el Perú. Cuando trabajé en la Carretera Marginal de la Selva, quise recorrer el país por la huella que dejó en mí. En los últimos seis meses de su gobierno, me nombran viceministro de Industria y Turismo. En ese periodo hicimos algo muy importante con Ramiro Salas y construimos el “cerrojo” en Machu Picchu, que permitía llegar del Cusco a este lugar con varios vagones. La inauguramos como última obra de su gobierno.

¿Qué brechas encontró en el país antes de fundar USIL?

Hubo y hay todavía una brecha entre lo que te enseñaban en el colegio y lo que hay en la universidad. En cualquier institución superior se ingresaba en una proporción de 10 o 20 a 1. Teníamos que formar a varios jóvenes para que los chicos tengan mayores capacidades. Ese fue nuestro origen. Primero formamos ISIL y luego la universidad, siempre con un elemento emprendedor.

¿Cómo se puede hacer frente a una crisis como la de los “CNMaudios” teniendo como base su experiencia en el futuro inmediato de los “vladivideos”? 

En el Perú tenemos una gran crisis de valores. Tenemos que fortalecer la educación escolar y universitaria; además, tener mecanismos de transparencia que el mundo digital ofrece. En estas elecciones municipales, el próximo alcalde debe rendir cuentas en portales para que la gente conozca sobre las licitaciones, precios, etc. Tenemos que despolitizar al Estado y buscar mejores técnicos pagándoles adecuadamente. Cuando les pagan mal, terminan delinquiendo.

¿Qué balance puede hacer de los Tratados de Libre Comercio? 

Tuve la suerte de ser el primer ministro de Comercio que tuvo el Perú. Hicimos un gran avance, que fue la antesala de un tratado con EE.UU. y abrimos el Perú al mundo. La agricultura también es el gran pulmón de desarrollo del Perú. No solo somos un país minero sino también agropecuario.

En el 2011 apoyó la candidatura de Alejandro Toledo. ¿Entonces ya se conocía en su entorno de algún trato con Odebrecht u otras empresas?

No sé si la Virgen María o mi querido San Ignacio me blindaron, porque ningún convenio con esas empresas fueron firmadas cuando fui vicepresidente del Perú. Todo lo que está hoy en tela de juicio sucedió después.

¿Postularía a un nuevo cargo público? 

Soy consciente de que, a mis 70 años, hay mucha gente joven a la que se debe promover la política, no como un sinónimo de corrupción, como se ve ahora. Hay que formar personas de ética y honor, líderes con propuestas y carácter para ejecutarlas.

¿Qué visión tiene del Perú a futuro? 

Tenemos una oportunidad muy grande de no quedarnos en el ostracismo. Nunca el Perú estuvo tan golpeado, pero al mismo tiempo tan propenso a hacer cambios y transformar la justicia. Para eso hay que formar a los jueces. Tengo una propuesta: la Academia Nacional de la Magistratura debe convertirse en una escuela diplomática y de paso obligado en el futuro. Si uno quiere ser juez o fiscal, debe pasar por ahí. No podemos tener gente que solo aparece y desaparece en las elecciones.

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