Quedan solo tres días para que el país elija al próximo presidente de la república. La segunda vuelta, que disputarán los candidatos en contienda Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) está enmarcada en una alta polarización y fractura política.
Correo conversó al respecto con el periodista y escritor Álvaro Vargas Llosa, quien no duda en alertar una eventual “dictadura socialista” a manos de Sánchez. “Abstenerse entre estas dos candidaturas es hacerle un flaquísimo favor al país, no hay una equivalencia entre ambas por donde se le mire”, apuntó.
Existen opiniones divididas sobre las irregularidades ocurridas en la primera vuelta. Algunos afirman que hubo corrupción y otros que se trató de incompetencia. ¿Qué opina al respecto?
Es una pregunta difícil de responder con exactitud, sin tener todos los elementos de juicio, pero como valoración general, es una vergüenza que un país importante de América del Sur como el Perú haya producido un proceso electoral tan aberrante.
En Colombia los resultados electorales fueron inmediatos e impecables. ¿Por qué diablos el Perú no está en condiciones de hacer lo mismo? ¿Es por incompetencia o por corrupción? Seguro hay una mezcla de ambas cosas, pero es muy difícil para quien no esté allí dentro, dentro del proceso mismo, saber con exactitud lo que pasó.
Soy uno de los muchos peruanos que felicitan que el señor Piero Corvetto haya salido del cargo de jefe de la ONPE. Me parece que es un impresentable en cualquiera de los casos.
Después de todo lo que se vivió en el gobierno de Pedro Castillo, desde los casos de presunta corrupción hasta el fallido golpe de Estado, ¿qué es lo que se juega el Perú en esta segunda vuelta?
Yo creo que se lo juega absolutamente todo. Es evidente que si el señor Sánchez gana estas elecciones, el Perú entraría en un proceso muy peligroso de paulatino socavamiento de la institucionalidad democrática. ¿Cuánto tiempo tardaría? Seguramente algún tiempo, porque Sánchez es bastante más hábil que Castillo, más consciente de los peligros que corre uno cuando va demasiado rápido (…)
Recientemente ha cambiado su plan de gobierno de manera muy oportunista. Vamos a suponer que no lo hubiera hecho y que, en la primera vuelta, hubiera presentado al país lo mismo que acaba de presentar hace poco. Ese plan de gobierno modificado, aparentemente moderado, arruinaría al Perú. Quiere modificar la Constitución por una vía que no es constitucional, y el capítulo económico; es decir, las bases de lo que ha permitido al país progresar significativamente. Es verdad que, salvo el rebote que hubo después de la pandemia del COVID-19, el Perú crece desde hace varios años a ritmos muy inferiores.
hay muchas zonas del país que no están recibiendo los beneficios del modelo económico. Por eso, el señor Sánchez está a la cabeza en los sondeos en tres zonas importantes del país: sur, centro y oriente. En este último, que fue belaundista y toledista, nunca comunista ni de izquierda radical, está dominando hoy.
¿Hacia dónde cree que nos llevaría realmente una eventual gestión de Roberto Sánchez?
El objetivo es instalar una dictadura socialista o comunista. El señor Sánchez va a tratar de sobrevivir en el poder, sabe muy bien que no tendrá mayoría en el Congreso, que hay una gran resistencia y mucho temor ante la eventualidad de un modelo venezolano.
El objetivo final es modificar lo que hay en el Perú hoy, una democracia que, aunque frágil, a fin de cuentas es una democracia, y sustituirla por un régimen dictatorial, uno de concentración del poder político y económico en manos del Estado; es decir, en manos de un autócrata que sería él. ¿En cuántos años pretende llegar ahí? No importa, lo importante es que ahí quiere llegar, y nosotros tenemos que impedirlo votando contra él (…)
Hay un riesgo gravísimo para la democracia. Keiko Fujimori no supone ese riesgo. Yo creo que quienes hoy están dudando entre una candidatura y la otra hacen mal en creer que ella es la repetición de lo que pasó el año 92. Las circunstancias hoy son muy distintas. Fujimori, ni siquiera en el caso negado de que pretendiera un golpe de Estado, estaría en condiciones de cobrarlo. La reacción sería inmediata y masiva en el país.
Así que creo que quienes están en el balcón, en este momento, le están haciendo un flaco favor al Perú. Abstenerse entre estas dos candidaturas es hacerle un flaquísimo favor al país, porque no hay una equivalencia entre ambas por donde se lo mire.
En el último debate presidencial, Fujimori reconoció errores pasados y afirmó haber aprendido de ellos. ¿Coincide con ello?
Sí, por supuesto que ha cometido errores. Ella lo ha reconocido; de hecho, hace cinco años ella reconoció que uno de sus errores más graves fue la conducta de su bancada parlamentaria, con sus 73 congresistas, frente al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski.
Ella pagó un precio alto por eso y aunque empató con el señor Castillo, por decirlo de alguna manera, seguramente si no se hubiera dado ese episodio habría obtenido la victoria.
Hubo errores importantes, pero lo bueno es que ella no solo los ha reconocido, ha pedido disculpas y es perfectamente consciente de ellos, sino que la gente que la acompaña representa una garantía. El equipo técnico que hemos visto el otro día es de alto nivel, luego se han sumado personas muy respetables como Rafael Belaunde.
¿No existen riesgos también en un potencial gobierno de la señora Fujimori?
Puede que los haya. No conozco ninguna candidatura que no pueda suponer algún tipo de riesgo, pero creo que existen unas garantías en su caso que no las hay en el otro. Una de ellas es el tipo de personas que la están acompañando. Es absolutamente inconcebible que Luis Carranza, por ejemplo, acepte algo que esté reñido con la ética o la democracia. Me parece que alguien como Rafael Belaunde tampoco.
Ese tipo de garantías son bastante significativas. Pero, además, hay otra: el fujimorismo sabe perfectamente bien que cualquier intento por desbordar el marco democrático, desvirtuar la democracia o algún intento de corrupción será respondido inmediatamente desde la sociedad de una manera muy contundente (…)
Siempre hay riesgos con cualquier presidencia, pero en este caso hay años luz de diferencia entre los riesgos que pueden suponer Fujimori y Sánchez.
Con mucho respeto, nos gustaría conocer un poco sobre el cambio de postura de su padre. Él dejó de lado sus diferencias históricas con el fujimorismo para apoyar a Fujimori frente a Castillo. ¿Cómo fue ese proceso de reflexión?
Sí, con mucho gusto. Mi padre, mi familia y yo fuimos parte de ese gran movimiento crítico que la prensa llama ‘antifujimorismo’ y que, en gran parte, fue responsable de que el fujimorismo perdiera las elecciones en sucesivas ocasiones. Pero llegó un momento en el que había que dejar atrás esa polarización y enterrar el hacha de la guerra.
Así lo hicimos hace cinco años y el tiempo nos dio la razón. Dijimos: ‘El señor Castillo va a tratar de destruir la democracia desde el poder’, y eso fue exactamente lo que pasó. Felizmente para el Perú, el señor Castillo tenía una enorme incompetencia. Además, como reflexión general, es imposible para un país progresar si está eternamente partido en dos, polarizado y dividido entre un pro y un anti.
Ya ha llegado la hora de dejar atrás esa discusión, la dictadura de Fujimori terminó hace mucho. El señor Fujimori pagó un precio alto por ello y estuvo preso durante muchos años. Ya es hora de dejar eso atrás.
¿A qué cree que responde la continuidad del fujimorismo?
El fujimorismo ha demostrado una virtud, que puede gustarnos o no, y es la virtud de la supervivencia. No hay un solo caso en la historia republicana del Perú en que un movimiento nacido de un proceso autoritario tuviera una larga duración. El odriismo murió muy pronto y el sánchezcerrismo, igual.
El fujimorismo ha demostrado capacidad de resistencia. Probablemente, una parte de la responsabilidad la tiene el centro derecha, llamémosla “liberal”, que tiene figuras muy admirables y que serían magníficos presidentes, pero que no han sido capaces de montar organizaciones con arraigo popular a nivel nacional.
El fujimorismo ocupa ese espacio (…) Si la alternativa es el comunismo, hay que estar completamente ciegos para no darse cuenta que hay que dejar atrás el antifujimorismo y darle al fujimorismo la posibilidad de gobernar. Hacerlo de manera que mantengamos la vigilancia y que, si ocurre cualquier cosa, intervengamos inmediatamente para frenarlo. Pero dándoles la confianza, porque el pueblo peruano los ha colocado por cuarta vez en segunda vuelta. Evidentemente, eso es un mérito de ellos.
En este contexto, no sería osado, entonces, afirmar que su padre hubiese renovado este apoyo crítico a la candidatura de Fujimori en este escenario electoral.
No es nada osado. Basta ver lo que hizo hace cinco años para saber lo que habría hecho esta vez, y basta ver lo que ha sido su trayectoria para saber lo que lo que habría hecho. Con el mayor respeto por su memoria, yo no tengo el menor empacho en decir que el señor (Mario) Vargas Llosa estaría hoy defendiendo la candidatura de la señora Fujimori frente a la del señor Sánchez. No tengo un ápice de duda.





